La bolsa, por definición, se trata de un paisaje cambiante. En ocasiones, puede hacer muy felices a unos y dejar terriblemente arrepentidos a otros, casi como un juego de azar. Sin embargo, en este existen patrones comunes que se pueden utilizar para comprender mejor el juego y resultar vencedor en él.

Por lo general, existen factores externos que, de ser manejados correctamente, permiten conocer el comportamiento posible que tendrán las acciones de una empresa en la bolsa. De este modo, quienes se dedican a este mercado, tienen una idea estimada de cómo deben comportarse para obtener las mejores ganancias.

Sin embargo, toda regla tiene sus excepciones y Tesla ha mostrado ser la del mercado bursátil. La empresa, en estos últimos años ha tenido un crecimiento exponencial, sin caídas abruptas ni problemas similares.

Como la espuma de un refresco o como una burbuja al ser inflada, las acciones de esta empresa solo han sabido crecer. Lastimosamente, estos símiles tienen otro detalle en común y es que, al alcanzar su máximo, explotan y se desploman.

¿Qué pasa con estas acciones?

Inicialmente, este ha sido el pronóstico para las velozmente crecientes acciones de Tesla. Sin embargo, los analistas se han visto contradichos una y otra vez por los hechos.

Hasta la fecha, o Tesla no ha alcanzado su máximo aún, o está mostrando un nuevo camino que otras empresas no habían recorrido jamás. Para el año pasado, una acción de Tesla se vendía por unos 312 aproximadamente.

En la actualidad, esta se encuentra en 870 dólares y con intenciones de seguir creciendo. Lo que ha causado que, nuevamente, los analistas de la bolsa vean con incredulidad los acontecimientos.

Una relación empresa-cliente particular

Un detalle que la crítica parece querer seguir resaltando es el hecho de que Tesla no realiza una cantidad de ventas al año tan exorbitante como otros gigantes del mercado. Algunos como General Motors y Ford venden al año millones, pero, sus acciones en la bolsa no crecen al mismo ritmo desmedido al que van las de Tesla.

Lo que resalta en este punto es que, al parecer, Tesla se maneja con una estrategia de mercado que indica a sus propios compradores que, si disfrutan de los productos, también deberían comprar las acciones. Ello hace que, aunque la clientela sea menor, la cantidad de movimiento, compradores y vendedores dentro de las acciones de Tesla sea exponencialmente mayor que la de otras empresas con enfoques mucho más pasivos.

¿Burbuja o fenómeno?

Un punto importante a resaltar es que Tesla no se trata de la primera compañía en dar un salto acelerado en la bolsa y convertirse en un éxito. De hecho, empresas de streaming tan populares como Netflix y también otras de videojuegos como Nvidia tuvieron sus momentos en el foco también.

Sin embargo, ambas siguieron el patrón y luego de aproximadamente un año sufrieron una fuerte caída de la que luego se recuperaron. Aunque, nunca llegaron a estar tan bien como en sus tiempos de bonanza. Desde entonces, por lo menos con Netflix como ejemplo, su comportamiento en la bolsa ha sido errático y no se ha podido balancear.

Por su parte, Tesla no parece estar aún ni cerca del declive. La empresa, de hecho, incluso ha colocado sus acciones a un precio estándar de unos aproximados 800 dólares, mientras que los analistas prefieren mantenerse conservadores en 325 dólares cada una.

El que esta estrategia llegue a funcionar o no dependerá, nuevamente, de cómo se comporten las acciones en la bolsa, lo que a su vez está supeditado a las decisiones de los accionistas. Hasta ahora, quienes han vendido antes de tiempo previendo una catástrofe han perdido millones de dólares y quienes se han mantenido o han comprado más disfrutan de la adrenalina de la ola. Ahora, falta esperar a ver quién queda revolcado cuando esta se rompa… si es que lo hace.