Está más que claro que nuestro día a día se maneja alrededor de la tecnología. Casi todas las actividades que realizamos cotidianamente, de uno u otro modo son asistidas por la misma.

Por ello, es normal que en nuestros hogares haya cada vez más dispositivos electrónicos destinados a facilitarnos diversas tareas. De entre ellos, uno que ha protagonizado la vida de sus usuarios por años ha sido el computador personal o laptop.

En esta, hemos trabajado, estudiado y hasta disfrutado de tiempos de ocio. Sin embargo, los vientos están cambiando y las velas que reciben el mejor impulso ya no son las de estos equipos. Realmente, podría decirse que ha llegado una nueva generación de aparatos que, poco a poco le han ido quitando terreno.

Una mudanza inevitable

Debido a esta constante pérdida de territorio en el mercado, el uso de las mismas ha ido disminuyendo paulatinamente. Un detalle que, además, ha venido acompañado por el crecimiento en la compra y uso de otros equipos como los smartphones.

Con el avance constante que estos han experimentado y sus capacidades cada vez más completas e intrincadas, las utilidades de las PCs comunes se van quedando atrás. Sobre todo, porque, a pesar de que también son portátiles, no pueden competir con la comodidad de ir simplemente guardas en un bolsillo.

Es claro que, a medida que llegan nuevas generaciones, estas son cada vez más propensas a manejar la tecnología ya que están más familiarizados con ella. Ello implica que, con el crecimiento de la población, son más los individuos los que se decantan por los nuevos formatos en lugar de los viejos.

¿Ocurrirá? ¿O ya ocurrió?

Tal como lo hemos dicho, este se trata de un proceso que se ha venido gestando. Ya van años desde la llegada de los smartphones y las tabletas al mercado. No obstante, ha sido en los últimos tiempos, en los que la tecnología ha evolucionado a un paso incluso más acelerado en los que las laptops se han visto más perjudicadas.

Bajo ningún respecto esto significa que ellas ya hayan quedado obsoletas, puesto que, incluso los grandes de la tecnología a la vanguardia de la innovación continúan apostando por estos modelos.

Sin embargo, también es fácil notar que estos ya no se tratan de su principal foco de atención ni de su punto fuerte. De hecho, estos le son otorgados a los smartphones, esos equipos que casi se han convertido en “una extensión de nuestro cuerpo” como hace años vaticinó el memorable Steve Jobs.

Un ejemplo del cambio

Como una muestra de este elemento podemos mencionar el reciente caso de Microsoft y su cese en la cobertura y soporte del sistema operativo Windows 7. La salida de este sistema de la gama de Microsoft implica para muchos usuarios una compra inminente de un nuevo dispositivo o arriesgarse a dejar sus datos desprotegidos, ya que sus equipos no tienen la suficiente capacidad para correr Windows 10 correctamente.

En casos en los que ello ocurra, el consejo de la empresa ha sido simplemente adquirir un dispositivo nuevo que lo tenga por default. Sin embargo, con la clara mudanza que esta está haciendo a sistemas como el Windows 10 X para tabletas y teléfonos inteligentes, podríamos ponernos a pensar que es cuestión de tiempo para que un ultimátum como el del Windows 7 llegue al 10.

Con esta precaución, muchas personas podrían optar directamente por conseguir un equipo más completo y nuevo, como las tablets plegables o los smartphones más potentes. Así, poco a poco la mudanza a nuevos equipos se gesta, no solo promovida por las grandes empresas, sino como un proceso natural en el que la sociedad se decanta por las mejores herramientas que puedan ayudarla a cumplir con las labores del día a día.