El altruismo –el acto de ceder algo deseable, incluso a un costo propio– es un rasgo del comportamiento humano que nos ha impulsado, tanto en los contextos de cazadores-recolectores como en los industrializados, ha desarrollar costumbres e instituciones para proporcionar alimentos a las personas necesitadas, incluso cuando son escasos y el donante los necesita.

Mucho se ha debatido sobre cuándo y cómo surge este rasgo del comportamiento humano, y aunque se han realizado estudios al respecto, aún no está del todo claro.

En favor de otros

A fin de profundizar en esta cuestión, un equipo de investigadores de la Universidad de Washington realizó un estudio cuyos resultados muestran que el comportamiento altruista comienza a manifestarse desde la infancia temprana.

En el estudio, los bebés manifestaron sistemáticamente un comportamiento altruista, incluso cuando tenían motivación para quedarse con los deseados alimentos.

En el estudio, que evaluó las respuestas de casi 100 niños de 19 meses de edad, los investigadores probaron experimentalmente que los bebés, en ausencia de cualquier solicitud verbal, espontánea, repetida y rápidamente cedieron alimentos deseables a un extraño que los necesitaba.

En el experimento, un investigador adulto le mostró a un niño un pedazo de fruta que luego fue suavemente arrojada en una bandeja que se encontraba al alcance del niño pero más allá del investigador.

Si el niño estaba en el grupo de control, el investigador no hizo nada y no mostró ninguna emoción. En contraste, si el niño se encontraba en el grupo de prueba, el investigador fingía dejar caer accidentalmente la fruta en la bandeja y luego trataba de alcanzarla sin éxito.

Los investigadores indicaron que ese esfuerzo de alcanzar, el aparente deseo del adulto por la comida, pareció desencadenar una respuesta de ayuda en los niños: más de la mitad de los niños en el grupo de prueba recogieron la fruta y voluntariamente se la dieron al adulto, mientras que en el grupo de control, ese comportamiento solo se observó en el 4 por ciento de los casos.

Incluso con hambre

En un segundo experimento con una muestra diferente de niños, se les pidió a los padres que llevaran a sus hijos justo antes de la merienda o la hora de comer programada, cuando era más probable que el niño tuviera hambre.

Esta variable, explican los autores, aumentaría el “costo para uno mismo” que define el altruismo. Bajo esta configuración se repitieron los escenarios de control y grupo de prueba, pero con niños que ahora estaban más motivados a tomar la fruta para sí mismos.

El altruismo es un rasgo del comportamiento humano que nos ha impulsado ha desarrollar costumbres e instituciones para proporcionar alimentos a las personas necesitadas.

Los resultados reflejaron los del experimento anterior. El 37 por ciento de los niños del grupo de prueba ofreció la fruta al investigador, mientras que ninguno de los niños del grupo de control lo hizo.

En conjunto, estos resultados sugieren que los bebés humanos manifiestan sistemáticamente un comportamiento altruista con alimentos fácilmente comestibles y de alto valor, incluso cuando hay motivación para preservarlos para sí mismos.

Este patrón general de hallazgos no solo subraya la capacidad de los bebés humanos para manifestar este comportamiento, sino que al mismo tiempo sugiere que primeras experiencias sociales pueden dar forma al altruismo.

En este sentido, los autores resaltan que los factores evolutivos y sociocognitivos que contribuyen a este comportamiento altruista a tan temprana edad merecen un estudio más profundo.

Referencia: Altruistic food sharing behavior by human infants after a hunger manipulation. Scientific Reports, 2020. https://doi.org/10.1038/s41598-020-58645-9