Las especies de tortugas que conocemos en la actualidad son descendientes de dos linajes que se separaron durante el Jurásico, hace más de 160 millones de años. Aunque antes de estas, existieron muchos grupos de tortugas primitivas, algunas de las cuales lograron sobrevivir cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

Luego del bien conocido impacto de asteroide que acabó con el reinado de los dinosaurios, también desaparecieron estos primeros grupos de tortugas. Esto hace 66 millones de años ya, momento en el cual se extinguió el 70 por ciento de la vida en nuestro planeta.

La evidencia fósil encontrada en Oceanía y América del Sur reveló que en aquel momento, las “tortugas cornudas” o meiolanidos lograron resistir el impacto en Gondwana, hemisferio sur, e incluso pudieron coexistir con los humanos más adelante, quienes las cazaron hasta extinguirlas.

Sin embargo, una investigación realizada durante 10 años ha revelado la existencia de una tortuga terrestre primitiva que también logró sobrevivir al evento que acabó con los dinosaurios, pero en el hemisferio norte. Según el autor del estudio publicado en la revista Scientific Reports, el paleontólogo Adán Pérez García, del Grupo de Biología Evolutiva de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, España), Laurasichersis relicta fue la única en hacerlo en esta parte del mundo.

El origen de Laurasichersis relicta

Laurasichersis relicta, un género y especie de tortuga que medía unos 60 cm y cuyo cuerpo exhibía características anatómicas muy peculiares, fue la protagonista de tal proeza. Según indica el autor, su linaje evolucionó independientemente del de las tortugas Gondwana, del cual se separó 100 millones de años antes.

Encontrar fósiles de la concha, las extremidades y el cráneo de Laurasichersis relicta en el noreste de Francia constituyó evidencia suficiente para constatar que esta especie primitiva sobrevivió la extinción masiva en el antiguo continente Laurasia. Sin embargo, el paleontólogo aclara que su origen está en otro continente.

“Es el último representante de un grupo previamente identificado en China y Mongolia, donde se conocía desde el Jurásico, más de 100 millones de años antes de que existiera la nueva tortuga Laurasichersis europea. Este grupo llegó el Este continente muy poco después del final del Mesozoico, hace 66 millones de años”.

Características físicas de la tortuga primitiva de Laurasia

La tortuga contaba con un caparazón que medía un poco más de 60 cm de largo en la edad adulta y no podía retraer su cuello dentro del caparazón para ocultarse de los depredadores, como se ha observado también en otros reptiles primitivos.

Su caparazón estaba constituido por varias capas, y su cuerpo contaba con púas que la protegían de los depredadores. Crédito: José Antonio Peñas (SINC).

Pero como no hay mal que por bien no venga, esta limitación física le permitió desarrollar otros mecanismos de protección como una armadura de duras y enormes púas ubicadas en el cuello, las piernas y la cola.

Pero más allá de esta armadura de púas, el caparazón es una de las características que más llama la atención de este reptil, pues está conformado por numerosas placas dispuestas en una estructura muy compleja.

“Aunque el número de placas suele ser el mismo en la mayoría de las tortugas, la región del caparazón ventral de la nueva especie recibió un mayor número de estos elementos que los conocidos en cualquier otra tortuga”, enfatiza Pérez García.

¿Cómo pudo sobrevivir Laurasichersis relicta al impacto del meteorito?

Tal como indica Pérez García en su estudio, “la razón por la cual Laurasichersis sobrevivió a la gran extinción, mientras que ninguna de las otras tortugas terrestres primitivas de América del Norte, Europa o Asia logró hacerlo, sigue siendo un misterio”.

Luego del impacto, la Tierra se vio inmersa en una espiral de emisiones de gases, material fundido y lluvia ácida que dio lugar a un calentamiento repentino del clima, lo cual evidentemente transformó el hábitat en el que vivían las tortugas.

“La fauna de las tortugas europeas experimentó un cambio radical: la mayoría de las formas que habitaban este continente antes de la extinción desaparecieron, y su papel en muchos ecosistemas quedó vacante hasta la llegada relativamente rápida de nuevos grupos de varios lugares de América del Norte, África y Asia”.

Pero esta especie pareció ser bastante especial dentro del montón. Los dinosaurios se extinguieron, pero ella logró coexistir en ambientes húmedos y áreas forestales con nuevos depredadores.

Referencia:

Surviving the cretaceouspaleogene mass extinction event: A terrestrial stem turtle in the cenozoic of Laurasia. https://www.nature.com/articles/s41598-020-58511-8