La diabetes no solo puede resultar letal y disminuir la calidad de vida de los pacientes que la padecen, sino también perjudicar la salud del bebé dentro del útero de una futura madre diagnosticada.

Una nueva investigación publicada en la revista Diabetic Medicine revela que las mujeres embarazadas que padecen diabetes y tienen niveles elevados de azúcar en la sangre en ayunas tienen más probabilidades de enfrentar complicaciones que aquellas que solo tienen el azúcar elevada después de las comidas.

Prueba de detección de diabetes gestacional

El profesor de cardiología Padma Kaul, también profesor adjunto en la Escuela de Salud Pública en la Universidad de Alberta, explicó que casi todas las mujeres embarazadas en Alberta se someten a un proceso de detección de dos pasos para la diabetes gestacional.

El primero se realiza entre las 20 y 24 semanas de gestación, y consiste en una prueba de tolerancia a la glucosa oral de 50 gramos en cualquier momento del día. Si el azúcar aparece superior a 7,8 mmol/L una hora después, se procede con una segunda prueba que consiste en tomar una muestra de sangre después de 12 horas de ayuno. Esta se hace a primera hora de la mañana por lo generar, luego de ingerir 75 gramos de glucosa.

Según Kaul, aproximadamente el 15 por ciento de las mujeres embarazadas en Alberta reciben deben hacerse la segunda prueba y aproximadamente un tercio de ellas son diagnosticadas con diabetes gestacional. Estas tasas aumentan también con la edad y el peso.

Azúcar elevada en ayunas

Los investigadores de la Universidad de Alberta consultaron los registros de salud de más de 250,000 embarazos en Alberta entre 2008 y 2014 identificando casi 13,000 madres diagnosticadas con diabetes gestacional. 4,000 de ellas tenían niveles elevados de azúcar en la sangre en ayunas de 5.3 mmol/L o más, mientras que las otras presentaban niveles de azúcar en la sangre normales, que se elevaron después de una prueba oral de tolerancia a la glucosa.

Se observó que las mujeres que tenían niveles elevados de glucosa antes de comer tenían casi tres veces más probabilidades de tener un bebé más grande que aquellas que tenían niveles normales de glucosa:

“Las mujeres que tenían niveles elevados de glucosa en ayunas, ajustadas por todos los demás factores de riesgo, tenían casi tres veces más probabilidades de tener un bebé grande que las mujeres que tenían niveles normales de glucosa en ayunas pero niveles elevados de azúcar posprandial”.

Presión arterial elevada

Pero además, estas mujeres tenían un riesgo 1.5 veces mayor de presión arterial alta durante el embarazo, así como una mayor probabilidad de necesitar un parto inducido, una cesárea o de experimentar un parto prematuro.

Los bebés grandes corren el riesgo de complicaciones durante el nacimiento, así como un mayor riesgo de sufrir obesidad más adelante en su vida. Por su parte, la presión arterial elevada puede generar un estrés adicional en el corazón y los riñones de una madre.

Estos efectos adversos se mantuvieron incluso luego de recibir tratamientos para la diabetes como insulina o metformina. “Por qué las mujeres que tienen glucosa en ayunas responden menos al tratamiento es una pregunta muy importante”, dijo Kaul. “Puede indicar algún otro mecanismo que requiera más estudio”.

Dicho esto, queda claro que es necesario indagar mucho más en este tema, con el fin de encontrar un punto de partida para el desarrollo de un tratamiento más agresivo y eficaz para las mujeres con niveles altos de glucosa en ayunas que no responden a los medicamentos existentes.

Referencia:

Elevated fasting vs post‐load glucose levels and pregnancy outcomes in gestational diabetes: a population‐based study. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/dme.14173