Los incendios forestales, estimulados por el drástico cambio climático, que azotaron miles de hectáreas de territorio australiano a inicios de 2020 cobraron hogares, granjas, vidas y, por supuesto, la biodiversidad en fauna y flora que caracteriza a esta región del planeta.

El Fondo Mundial para la Naturaleza estima que más de mil millones de animales han muerto como resultado de los incendios forestales. Entre ellos, miles de koalas, canguros, ulabíes, aves kookaburras y cacatúas.

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Pero incluso los escenarios menos tristes, como en los que se pudieron salvar a los animales de las llamas, son desgarradores. Al tener que salir de su hábitat natural y lidiar con las heridas derivadas de los incendios, los animales rescatados han empezado a experimentar una respuesta al estrés.

El profesor de biología Michael Romero, un experto líder en la respuesta al estrés en animales salvajes, habló recientemente sobre este tema en una entrevista con Tufts Now y a continuación reseñaremos sus respuestas más resaltantes.

Los incendios forestales no siempre son dañinos

En su libro titulado “Tempestad, viruela, depredadores y personas: estrés en los animales salvajes y cómo se las arreglan” Romero señala al cambio climático inducido por el ser humano como un “desafío preeminente para los científicos ambientales en el Siglo 21″.

Sin embargo, Romero aprovechó la entrevista para aclarar que los incendios forestales ocurridos de manera natural pueden tener efectos beneficiosos en el equilibrio de la naturaleza. Gracias a ellos, los bosques pueden rejuvenecerse dando lugar a plantas altamente nutritivas.

En condiciones normales, estos no deberían ocurrir anualmente, pero sí alrededor de cada diez años. Es así como los animales que habitan los bosques tienen oportunidad de adaptarse a los cambios resultantes y recuperarse.

Aumento de la temperatura y sequía prolongada

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Los incendios forestales se han visto agravadas por una sequía de larga data y el aumento excesivo de la temperatura.

Lo que ha ocurrido en Australia es que una década de sequía combinada con el aumento excesivo de las temperaturas han dado lugar a incendios agravados que, en lugar de ocurrir a nivel regional, han llegado a afectar mucho más de lo que la naturaleza indica.

Sin lugar a dudas, los efectos de estos incendios forestales estimulados por el cambio climático, y el hábitat degradado es un factor de estrés con el que deben lidiar todas las especies que los habitaban.

Para tener una idea de la magnitud del problema, imaginemos lo que sentiría un humano que ha perdido su hogar como resultado de un evento catastrófico y que debe convivir con otros dentro de refugios. En los animales ocurre de manera similar: entran en modo de supervivencia.

¿Cómo responden los animales al estrés extremo de los incendios forestales?

Los animales australianos son rescatados para ser rehabilitados en cautiverio, pero experimentan estrés por el drástico cambio de hábitat. Crédito: Jill Gralow/Reuters.

Cuando ocurren este tipo de eventos, hay tres posibles escenarios: que el fuego asesine a los animales, lo cual es una tragedia sobre todo si se toman en cuenta aquellos en peligro de extinción; que los animales queden gravemente heridos dentro de su hábitat, donde de seguro el destino sea similar; y el tercero, casi igual de cruel, pero con mayor potencial de funcionar, es rescatarlos. Es por ello que muchas personas, conocidas como rehabilitadores, se encargan de recogerlos y cuidarlos en cautiverio.

El problema con ello es que el cautiverio crea una enorme cantidad de estrés en los animales. Lo bueno es que este método permite curarlos lo suficiente como para volver a liberarlos a su hábitat rehabilitado y que vivan nuevamente por sí mismos.

“Sabemos que el cautiverio crea una enorme cantidad de estrés en los animales, pero puedes curarlos lo suficiente como para que puedan volver a liberarse”, dijo Romero. Esto puede funcionar para especies icónicas y frágiles de Australia, como los koalas.

Aunque es cierto que no todos los animales sucumben ante los incendios. Otros tienen mejor capacidad de adaptación, y pueden sobrevivir sin depender de las intervenciones humanas, como los reptiles, que no necesitan agua ni comida diariamente.

¿Y si no hay hábitat al cual volver?

Árbol, Tierras De Cultivo, Victoria, Australia
Si el cambio climático continúa su paso feroz, es probable que los animales rescatados no encuentren hábitat natural al cual volver.

Pero no todo es tan perfecto como suena. Si no hay refugio natural, los animales no pueden regresar y recolonizar como lo hicieron antes de las catástrofes.

Como mencionamos al principio, los incendios forestales no siempre son villanos. Ni siquiera el cambio climático como tal. En otros artículos hemos explicado que nuestro planeta ha atravesado varios cambios de este tipo, pero estos ocurrían de manera lenta y las especies podían adaptarse y evolucionar para sobrevivir.

Los animales podían migrar por sí mismos y colonizar otros lugares que contaran con las condiciones idóneas para ellos. Pero esta migración se ha hecho prácticamente imposible con los cambios drásticos ocasionados por la humanidad.

Ahora hay una alta probabilidad de que incluso intentando migrar, los animales afectados sean asesinados o mueran de hambre pues los hábitats aptos son cada vez más reducidos gracias a los derrames de petróleo o desastres naturales. Entonces quedamos ante una pregunta aún sin respuesta certera: ¿qué pasará cuando no haya refugio al cual huir?

Referencia:

Australian animals under extreme stress in drought, bushfires. https://now.tufts.edu/articles/animals-under-extreme-stress

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