El cáncer de cuello uterino, también llamado cervicouterino o cervical, es el segundo cáncer más frecuente entre las mujeres en los países de bajos y medianos ingresos (PBMI). En el año 2018, a nivel global, el 51 por ciento de los nuevos casos de este tipo de cáncer ocurrieron en mujeres que viven en PBMI.

Sin una intervención adicional, se espera que estas desigualdades en la carga del cáncer de cuello uterino aumenten. Menos del 30 por ciento de los PBMI han introducido la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en comparación con más del 85 por ciento de los países de altos ingresos. Además, solo alrededor del 20 por ciento de las mujeres en estos países alguna vez han sido examinadas para cáncer cervical en comparación con más del 60 por ciento en países de altos ingresos.

Una estrategia global

Los grandes ensayos clínicos han demostrado que las vacunas contra el VPH son seguras y altamente efectivas contra la infección y las lesiones precancerosas cervicales en mujeres. Estas vacunas se dirigen a los tipos de VPH de alto riesgo que causan hasta el 90 por ciento de los cánceres cervicales.

Uno de los frentes de acción para alcanzar los objetivos de la OMS es que el 90 por ciento de las niñas sean vacunadas contra el VPH para el año 2030.

Los países que han alcanzado una alta cobertura de vacunación han observado disminuciones hasta de 85 por ciento en la prevalencia del VPH y disminuciones de hasta 57 por ciento en las lesiones de alto grado entre las mujeres jóvenes, menos de 10 años después de la implementación de la vacuna contra el VPH.

Dada la importante carga mundial del cáncer de cuello uterino, las crecientes desigualdades y las oportunidades de prevención, en mayo de 2018 la Organización Mundial de Salud (OMS) hizo un llamado global a la acción para la eliminación del cáncer de cuello uterino como un problema de salud público.

Para lograr este objetivo, la OMS desarrolló una estrategia global que incluye tres frentes de acción: (1) que el 90 por ciento de las niñas sean vacunadas contra el VPH para 2030; (2) que el 70 por ciento de las mujeres sean examinadas para detectar cáncer de cuello uterino una o dos veces en su vida, y (3) que el 90 por ciento de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer de cuello uterino reciban el tratamiento adecuado.

Resultados consistentes

Al respecto, un equipo de internacional de investigadores de diferentes instituciones realizó un análisis sobre el impacto que tendría esta estrategia en 78 países de bajos y medianos ingresos.

El virus de VPH es desencadenante de hasta el 90 por ciento de los casos de cáncer de cuello uterino.

El análisis de modelos comparativos que incluyen los tres frentes de acción (vacunación, examinación y tratamiento) proporciona resultados consistentes que predicen que el cáncer de cuello uterino puede eliminarse como un problema de salud pública para fines de siglo.

En solo 10 años, es posible reducir las muertes por la enfermedad en un tercio y, en el próximo siglo, se podrían salvar más de 60 millones de vidas de mujeres. Esto representaría una ganancia enorme tanto en términos de calidad de vida como en cantidad de vidas salvadas.

Para lograr este objetivo, los investigadores indican que se requerirá un compromiso internacional considerable en materia de triple intervención, en particular en los países con la mayor carga de cáncer cervicouterino, en los que se necesita con mayor urgencia la ampliación de los recursos de vacunación y detección.

Referencia: Impact of HPV vaccination and cervical screening on cervical cancer elimination: a comparative modelling analysis in 78 low-income and lower-middle-income countries. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30068-4