La mayoría de la gente sabe que el colesterol alto es malo para el corazón, pero pocas personas entienden realmente lo que es el colesterol.

Con toda la mala publicidad que recibe, la gente suele sorprenderse al saber que el colesterol es realmente necesario para nuestra existencia, y a muchos también les asombra el hecho de que nuestros cuerpos producen colesterol de forma natural. Pero el colesterol no es del todo bueno, ni del todo malo.

Vital para la vida humana

El colesterol es una sustancia producida en el hígado que es vital para la vida humana, aunque también se puede obtener a través de los alimentos. Como no puede ser creado por las plantas, sólo se encuentra en productos animales como la carne y los lácteos.

Entre las principales contribuciones del colesterol se encuentra: (1) ayudar en la producción de hormonas sexuales, (2) es un elemento básico para los tejidos humanos y (3) contribuye a la producción de bilis en el hígado.

Se ha demostrado que los altos niveles de HDL protegen contra los accidentes cerebrovasculares y los ataques cardíacos.

Estas son funciones importantes, todas ellas dependientes de la presencia del colesterol. Pero demasiado de algo bueno termina por ser algo malo.

Cuando la gente habla del colesterol, con frecuencia utiliza los términos LDL y HDL. Ambas son lipoproteínas, que son compuestos hechos de grasa y proteína, responsables de llevar el colesterol por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo.

El LDL es una lipoproteína de baja densidad, al que popularmente se hace referencia como colesterol “malo”. Por su parte, el HDL es una lipoproteína de alta densidad, al que se refiere como colesterol “bueno”.

El LDL se conoce como el colesterol “malo” porque un exceso de éste puede provocar el endurecimiento de las arterias.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, el LDL provoca la acumulación de placa en las paredes de las arterias. Cuando esta placa se acumula, puede causar dos problemas separados, e igualmente malos.

Un factor de riesgo

En primer lugar, puede estrechar los vasos sanguíneos, forzando el flujo de sangre rica en oxígeno por todo el cuerpo. En segundo lugar, puede dar lugar a coágulos de sangre, que pueden desprenderse y bloquear el flujo de sangre, causando un ataque al corazón o un derrame cerebral.

En lo que respecta a las cifras de colesterol, el LDL es el que se recomienda mantener bajo, idealmente menos de 100 miligramos por decilitro (mg/dL).

En contraste, el HDL ayuda a mantener sano el sistema cardiovascular; de hecho, ayuda a eliminar el LDL de las arterias llevándolo de vuelta al hígado, donde se descompone y se elimina del cuerpo.

El LDL se conoce como el colesterol “malo” porque un exceso de éste puede provocar el endurecimiento de las arterias.

También se ha demostrado que los altos niveles de HDL protegen contra los accidentes cerebrovasculares y los ataques cardíacos, mientras que los bajos niveles de HDL aumentan esos riesgos.

Según los Institutos Nacionales de Salud, los niveles de HDL de 60 mg/dL y superiores se consideran protectores, mientras que los inferiores a 40 mg/dL son un factor de riesgo de enfermedades cardíacas.

Un nivel ideal de colesterol total es inferior a 200 mg/dL. Una medición entre 200 y 239 mg/dL está en el límite, y cualquier cifra por encima de 240 mg/dL se considera alta, lo que seguramente provocará ajustarse a un tratamiento que regule los niveles de colesterol en la sangre.

Referencias:

What is cholesterol and how does arteriosclerosis develop? Institute for Quality and Efficiency in Health Care, 2006. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279327/

Cholesterol, Triglycerides, and Associated Lipoproteins. Clinical Methods: The History, Physical, and Laboratory Examinations, 1990. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK351/

Cholesterol in health and disease. The Journal of Clinical Investigation, 2002. https://doi.org/10.1172/JCI16381