Algunos ciudadanos preocupados por la propagación de la epidemia de coronavirus, que se originó en China y ha cobrado la vida de más de 130 personas con reportes de más de 5.000 casos de infección, han decidido usar máscaras quirúrgicas como una forma de prevención. Pero, ¿pueden estas máscaras faciales realmente proteger contra el virus?

De acuerdo a los médicos, la respuesta generalizada para la persona promedio es en gran medida negativa, pero advierten que el contexto y el entorno deben tenerse en cuenta.

Ninguna razón médica

Las mascarillas quirúrgicas son muy comunes, y necesarias, en un entorno hospitalario, donde los pacientes, los familiares, los médicos y las enfermeras se encuentran en un entorno cerrado con numerosas personas afectadas por diversas enfermedades. Pero eso es muy diferente de usar una máscara quirúrgica mientras se camina por la calle.

Aunque la mascarilla N95 puede ser más efectiva para bloquear los virus en general, no hay evidencia de que garanticen protección contra el nuevo coronavirus.

La doctora Susy Hota, catedrática en la división de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Medicina de la Universidad de Toronto, señaló:

“En este momento no hay absolutamente ninguna razón para que las personas caminen con máscaras en público. El único motivo para hacerlo sería el consejo de un profesional de la salud por una razón que definitivamente no está relacionada con el coronavirus”.

No obstante, las mascarillas quirúrgicas han “salido volando” de los estantes en varias ciudades desde que los informes de coronavirus comenzaron a aumentar.

Las máscaras faciales más comunes son las mascarillas quirúrgicas que tienen bucles elásticos que rodean las orejas y una tira de metal en la parte superior para moldear al puente de la nariz, las cuales cubren la nariz y la boca sin crear un sello a su alrededor.

Según los médicos, estas máscaras hacen poco por una persona sana, pero podrían ser útiles para alguien que está enfermo y que trata de no transmitir la enfermedad. Ese tipo de máscara evitará que las gotas de fluidos salgan al aire al toser o estornudar. No obstante, estas mascarillas quirúrgicas no protegen a quien las usa de contraer el nuevo coronavirus.

Sentido común

La máscara de respirador N95, que está hecha de un material más grueso y diseñada para ajustarse más cerca de la cara, puede ser más efectiva para bloquear los virus en general, pero deben probarse, ajustarse y reemplazarse con frecuencia, lo que las hace ineficientes para su uso regular en público.

Algunos ciudadanos preocupados por la propagación de la epidemia de coronavirus han decidido usar máscaras quirúrgicas como una forma de prevención.

Sin embargo, tampoco hay evidencia de que estas máscaras faciales garanticen protección contra el nuevo coronavirus.

Se cree que el coronavirus se transmite de la misma manera que muchas enfermedades respiratorias: por microgotas de fluidos expulsadas cuando un individuo infectado estornuda o tose. Esto significa que es más probable que una persona se infecte si tiene contacto cercano y continuo con alguien que ya está infectado, en lugar de hacerlo por una persona enferma que transita en la calle.

Por lo tanto, más que usar mascarillas quirúrgicas, se recomienda implementar medidas de prevención básicas fundamentadas principalmente en el sentido común, esto incluye evitar el contacto con personas enfermas, quedarse en casa si siente malestar, y particularmente, lavarse bien las manos con jabón.

En última instancia, los expertos reconocen que las máscaras pueden ofrecer algo de consuelo a las personas que las usan, pero enfatizan que no hay necesidad médica de que una persona sana use una máscara quirúrgica en público con la intención de protegerse del contagio del coronavirus.

Referencias:

The use of facemasks to prevent respiratory infection: a literature review in the context of the Health Belief Model. Singapore Medical Journal, 2014. https:// doi.org/10.11622/smedj.2014037

Effectiveness of facemasks to reduce exposure hazards for airborne infections among general populations. The Royal Society Publishing – Interface, 2011. https://doi.org/10.1098/rsif.2011.0537

The surgical mask is a bad fit for risk reduction. Canadian Medical Association Journal, 2016. https://doi.org/10.1503/cmaj.151236