Muchos pensarán que algunas innovaciones dirigidas a causas sociales progresistas son creadas con el objetivo de derrumbar estigmas sociales, mejorar la calidad de vida de sus compradores o lograr la inclusión de algunas comunidades en la sociedad. Sin embargo, la verdad detrás de algunas de estas a veces no es tan buena como pensamos.

De hecho, para 1850 hubo un caso que puede explicar perfectamente lo comentado anteriormente. Se trata de la creación de la máquina de coser Singer, de la mano de Isaac Merritt Singer.

Este hombre era un actor fracasado que comenzó a hacer inventos en un taller que alquiló para ganarse la vida. El primero fue una máquina para tallar madera, pero como esta práctica ya estaba pasando de moda, no tuvo éxito.

Sin embargo, posteriormente el dueño del taller le llevó una máquina de coser para que la revisara, a lo que este le respondió “Quieres deshacerte de lo único que mantiene a las mujeres calladas”.

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Singer era una persona generosa, bastante extravagante y carismática, quizás demasiado, pues a lo largo de su vida tuvo al menos 22 hijos de mujeres diferentes, y cabe acotar que mantenía a tres familias al mismo tiempo que no se conocían entre ellas. Además, se sabe que al menos una de sus parejas llegó a quejarse de que recibía maltrato físico por parte del inventor.

Sin embargo, y a pesar de su comportamiento en la vida privada, su invento de la máquina de coser se convirtió en un pilar fundamental para el reconocimiento, independencia y empoderamiento femenino.

La verdad es que luego de observar la máquina de coser que le dio el dueño del taller, Singer encontró una forma más cómoda de elaborarla cambiando algunos aspectos, como la manera en la que se movería la prenda y la forma de la aguja. Sin embargo, estos mecanismos ya estaban patentados, por lo que fue difícil combatir contra las infracciones de patentes para poder vender el producto, hasta un día en el que los dueños de las principales patentes se unieron para posicionarse sobre la competencia. Así fue como Singer logró liderar el mercado de las máquinas de coser.

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Anteriormente coser ropa era un trabajo muy complicado y tedioso. Elaborar una sola camisa podía tomar al menos 14 horas de trabajo, y las mujeres que se encargaban de hacer eso no podían utilizar su tiempo en otra cosa debido a la gran demanda que había en ese entonces. Sin embargo, con el invento de Singer y las nuevas modificaciones, hacer la misma camisa costaba tan solo una hora de trabajo.

Entonces, además de las grandes ventajas de brindaba el producto por sí mismo, Singer y su socio comercial Edward Clark decidieron utilizar el marketing como una herramienta muy poderosa para vender sus máquinas, y así fue como el producto se lanzó por los aires.

Primero inventaron el pago por cuotas mensuales, pues esta máquina era muy costosa para aquel entonces. Luego, para luchar contra la idea de que las mujeres no serían capaces de manejar un artefacto “tan complicado”, la campaña publicitaria se dirigió a mostrarlas como mujeres capaces de tomar decisiones acertadas y que podían aspirar a la independencia financiera. De hecho, una de las frases era: “¡Cualquiera buena operadora puede ganar con ellas US$1.000 al año!”.

En fin, esta máquina significó un avance muy grande a la independencia femenina y, a pesar de que su inventor no se comportaba de una forma adecuada con las mujeres ni buscaba mejorar la visión que se tenía acerca de ellas, la verdad es que su idea de negocio funcionó lo suficientemente bien para colaborar con la causa y lograr grandes metas en el ámbito de la igualdad de derechos. ¿Cómo te quedó el ojo, Isaac Merritt Singer?

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-51120796?at_custom1=%5Bpost+type%5D&at_campaign=64&at_custom3=BBC+Mundo&at_medium=custom7&at_custom2=twitter&at_custom4=E1DD7F80-4005-11EA-B7EB-2D03C38169F1 

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