En un artículo previo desmentimos algunos mitos sobre el consumo de agua, concluyendo que a pesar de sus amplios beneficios para la salud humana, la sobrehidratación derivada de su consumo excesivo puede generar graves desequilibrios en el cuerpo.

En esa oportunidad, se habló también de que, en materia de hidratación, el agua es el recurso más valioso. Las tendencias actuales también sugieren el consumo de té, café, jugos y bebidas energérticas, estas últimas sobre todo en materia de ejercicio físico y entrenamiento. Sin embargo, considerarlas como la mejor alternativa cuando tenemos sed no es recomendable.

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La tendencia en el consumo de bebidas energéticas tiene su origen en las fuertes campañas de marketing de las compañías que las comercializan, como Red Bull, V, Mother y Monster. Estas bebidas tienen alto contenido de cafeína, que en efecto puede tener efectos muy potentes en nuestro cuerpo, pero esto nunca debe ser adoptado como un hábito.

A pesar de ello, son muchos los que creen que su consumo es necesario para mejorar nuestro rendimiento y las han convertido en algo frecuente en su vida, dejando de lado alternativas más saludables.

Pero una nueva investigación publicada en la revista internacional PLOS One ha propuesto un nuevo método para abandonar este hábito: una forma de capacitación cognitiva computarizada que ayuda a los consumidores a reducir los sesgos en la toma de decisiones en la compra de bebidas energéticas.

Capacitación para dejar la adicción

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Curiosamente, el consumo de bebidas energéticas no solo buscaba mejor rendimiento académico o deportivo, sino también diversión en las fiestas.

Los investigadores de la Universidad de Flinders trabajaron con 226 voluntarios entre 18 y 25 años de edad, muchos de los cuales eran estudiantes universitarios que informaron ser consumidores habituales de bebidas energéticas.

Los voluntarios dijeron que solían consumir una o más latas de bebida energética por quincena por una variedad de razones. Entre ellas, interés de aumentar sus niveles de energía, sentirse menos fatigados, mejorar el rendimiento deportivo o académicos, o por métodos simplemente recreativos mezclado con el alcohol en las fiestas.

Los investigadores les proporcionaron una capacitación especialmente diseñada para reducir el consumo de estas bebidas. El enfoque abordé el sesgo de atención, es decir, la forma en que las empresas buscan captar la atención de los consumidores habituales de bebidas energéticas, así como el sesgo de enfoque, la tendencia de estos consumidores a acercarse a las mismas.

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Hacer consciente a la población sobre el sesgo de atención y el sesgo de enfoque que los hace comprar bebidas energéticas puede ayudar a reducir su consumo.

El objetivo de esta capacitación fue reducir el consumo de bebidas energéticas preparándolos para hacer mejores elecciones de bebidas, y reducir el consumo de las más dañinas antes de desarrollar adicción.

“Estamos ansiosos por expandir estos métodos de prueba en los consumidores para combatir a través de su sesgo de atención y enfoque hacia las bebidas energéticas”, comentó Eva Kemps, líder de investigación en Mente, Cuerpo y Cognición.

“Al darles a los participantes algunas técnicas simples, examinamos si estaban preparados para moderar su sesgo hacia la elección de bebidas energéticas en lugar de refrescos y opciones más saludables, y tal vez reducir el consumo antes de volverse adictos”.

Tomar una bebida energética de manera muy ocasional no tiene por qué generar problemas, pero hay casos de personas que consumen más de cuatro, lo cual puede puede generar síntomas graves de abstinencia ante su ausencia.

Pero el problema va más allá de eso. Los efectos secundarios del consumo excesivo de estas bebidas incluyen dolores de cabeza, palpitaciones cardíacas, insuficiencia renal, convulsiones y, en casos raros, la muerte. Es por ello que informar a la población, que gracias a las campañas de venta las consideran útiles y necesaria, sobre estos riesgos y estimular el abandono de este hábito.

Referencia:

Cognitive bias modification for energy drink cues. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0226387

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