Los resultados de varios estudios epidemiológicos muestran evidencia convincente de que la ingesta de pescado y de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga procedentes del pescado se asocia con un menor riesgo con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, de acuerdo a lo planteado en una tesis doctoral realizada por un investigador de la Universidad de Finlandia Oriental, esta asociación positiva se ve atenuada por la exposición al metilmercurio, principalmente a través de ciertas especies de peces.

Efecto cardioprotector

La enfermedad coronaria es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo, a pesar de una importante disminución en las últimas décadas, esta afección cardíaca sigue siendo una de las principales causas de muerte.

Los resultados del estudio sugieren que para aprovechar los beneficios cardioprotectores del pescado, se deben elegir especies con bajo contenido de metilmercurio.

Se ha sugerido que una proporción sustancial de esta enfermedad crónica podría prevenirse con una dieta saludable, y uno de los alimentos cardioprotectores es el pescado, el cual se recomienda como parte de una dieta saludable en la mayoría de las recomendaciones dietéticas.

Existe evidencia de una relación inversa entre la ingesta de pescado y los ácidos grasos omega-3 de cadena larga del pescado, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), y el riesgo de enfermedad coronaria, pero no se conocen completamente los mecanismos exactos de estas propiedades cardioprotectoras.

Además, algunas especies de peces, especialmente los grandes peces depredadores, también pueden contener metilmercurio, que se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedad coronaria y con la atenuación de los efectos cardioprotectores de los ácidos grasos omega-3 de cadena larga.

Asociación beneficiosa atenuada

La investigación realizada examinó si las concentraciones séricas de ácidos grasos omega-3 de cadena larga y de mercurio en el cabello, ambos biomarcadores objetivos de la exposición, estaban asociadas con la electrofisiología y el rendimiento cardíaco.

La enfermedad coronaria es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo.

El estudio incluyó a 2.199 hombres finlandeses con edades entre 42 y 60 años. Las muestras de sangre y cabello de los participantes se recogieron al comienzo del estudio en 1984-1989, y el rendimiento cardíaco se evaluó con un electrocardiograma realizado en estado de reposo y durante una prueba de ejercicio.

El análisis de los datos reveló que una mayor concentración sérica de ácidos grasos omega-3 de cadena larga se asociaba de manera beneficiosa con la salud cardíaca, la capacidad de hacer ejercicio, la frecuencia cardíaca en reposo y con un menor riesgo de isquemia miocárdica inducida por el ejercicio.

Sin embargo, el alto contenido de mercurio generalmente atenuaba estas asociaciones cardioprotectoras.

Además de proporcionar información sobre cómo la ingesta de los ácidos grasos omega-3 puede contribuir con la salud cardíaca, los resultados del estudio sugieren que para aprovechar estos beneficios cardioprotectores, se deben elegir pescados con bajo contenido de metilmercurio. Entre estas especies de peces se encuentran, por ejemplo, el salmón, la trucha, la anchoa, la caballa y el arenque.

Referencia: Serum long-chain omega-3 polyunsaturated fatty acids, methylmercury and cardiac functions. Publications of the University Of Eastern Finland, 2020. https://bit.ly/2U2Ui41

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