El agua es una molécula primordial para la vida en la tierra. Y sí, somos 70 por ciento agua, y las células de nuestro cuerpo la necesitan para llevar a cabo todos los procesos que ocurren en cada microsegundo de nuestra existencia. Sin lugar a dudas, es necesaria.

Sin embargo, todo en exceso es malo, incluso este líquido vital. En una entrevista con UVA Today, el Dr. Mitchell Rosner, presidente del Departamento de Medicina de la Universidad de Virginia y un nefrólogo con experiencia clínica en trastornos de líquidos y electrolitos, lesión renal aguda y enfermedad renal poliquística, ha desmentido algunos mitos en torno al consumo de agua. 

Este compuesto parece ser impermeable al agua

El origen de la obsesión con el agua

UVA Today preguntó a Rosner sobre el origen de la obsesión en torno al consumo de agua, partiendo de su aseveración de que en niveles excesivos esta puede resultar peligrosa para los humanos.

Su respuesta hizo referencia a algunos estudios de laboratorio sobre el ejercicio realizados de 1969 en adelante cuyos resultados sugirieron que la deshidratación, entendida como la pérdida de dos por ciento del peso corporal, estaba relacionada con una disminución del rendimiento y con temperaturas corporales más altas.

Sin embargo, estudios de campo realizados con atletas reales muestran que existe poca relación entre los grados moderados de deshidratación y el rendimiento de estos. Algunos de ellos han arrojado tiempos de maratón más rápidos en atletas que beben muy poca agua.

Ante ello, Rosner sugiere que no hay problema alguno en una deshidratación moderada que comprenda hasta 2 o 3 por ciento del peso corporal. Más allá de ello, sí puede tener consecuencias notables.

La influencia del marketing en el consumo de agua

Dr. Mitchell Rosner. Crédito: Dan Addison.

Pero bien sabemos que la evidencia científica pierde importancia para las masas cuando las estrategias de marketing eficientes alteran la información real. A mediados de la década de 1990, el Colegio Americano de Medicina Deportiva sugirió que se debe tomar tanto líquido como tolere nuestro cuerpo, incluso antes del ejercicio y antes de deshidratarse.

Sin embargo, Rosner dice que a pesar de que esta estrategia haya popularizado la venta de agua y bebidas deportivas, no necesariamente sea un hábito sano. En cambio, esto podría tener efectos negativos como una sobrehidratación y una disminución de la concentración de sodio en la sangre.

¿Cuánta agua tomar diariamente? 

Debemos tomar agua cuando nuestro cuerpo así lo requiera. Para Rosner, tomar agua para prevenir la sed no tiene sentido.

Para responder esta pregunta, el nefrólogo hace referencia a la definición de sed. La sed es la forma en que nuestros cuerpos indican que se necesita beber algo. Se trata un sensor de hidratación innato que ha evolucionado en el reino animal durante millones de años y es una forma efectiva de prevenir la deshidratación y sus consecuencias.

Para Rosner, la idea de que hay que beber agua antes de que nos dé no parece tener mucho, razón por la cual suele dudar a la hora de responder esta pregunta tan frecuente:

“Siempre dudo en dar una cantidad específica de ingesta de líquidos que sea “adecuada” para alguien. Hay tantas variables involucradas, como su nivel de actividad, estado físico, temperatura ambiente y tasa de sudoración, que las recomendaciones generales no tienen mucho sentido”.

Cuando sea necesario hidratarse, el cuerpo lo indicará, sobre todo en condiciones de deshidratación severas: con mareos, aturdimiento, presión arterial baja , frecuencia cardíaca rápida, entre otros síntomas, lo cual no sucedería en un día normal de clase o con ejercicio moderado.

Consecuencias negativas de la sobrehidratación

En un artículo del New York Times, Rosner habló de las consecuencias negativas de la sobrehidratación. Cuando se consume agua en exceso, los riñones pueden verse abrumados a la hora de excretarla, lo que conduce a la dilución del sodio en la sangre.

Cuando los niveles de sodio caen como resultado de los cambios en el agua entre la sangre y las células, una condición conocida como hiponatremia, las células pueden hincharse y aumentar la presión en el cerebro.

“Esto eventualmente conduce a una gama de síntomas que pueden ser leves, como dolor de cabeza y náuseas, o más graves, como convulsiones o muerte”, asegura, añadiendo que cada hay año ocurren varias muertes a causa de ello. “Muertes completamente evitables”.

En cuanto a otras bebidas como el café, el té o la cerveza, que han sido consideradas como hidratantes, se planteó una última pregunta: ¿es el agua la mejor opción para hidratarse? Para Rosner el tema es en realidad discutible y controvertido, por lo que por el momento el agua es “absolutamente fina y puede ser el fluido menos costoso y más accesible”.

Referencia:

Everything we think we know about drinking water may be wrong. https://news.virginia.edu/content/everything-we-think-we-know-about-drinking-water-may-be-wrong

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