Semanas atrás reseñamos un estudio que encontró una relación directa entre el sobrepeso y el riesgo de cáncer de seno en mujeres mayores de 50 años de edad. De modo que la pérdida sostenida de peso es un factor a controlar para reducir dicho riesgo.

Ahora una nueva investigación sobre el tema ha encontrado una nuevo factor que puede estar relacionado con el cáncer de seno: la inflamación provocada por la presencia de bacterias nocivas.

Según indican los autores del documento publicado en la revista Medical Hypotheses, esta hipótesis aún no ha sido debidamente demostrada, pero existe evidencia sugerente que indica que la inflamación causada por bacterias se vincula al cáncer.

Inflamación causada por bacterias y cáncer de seno

Los científicos creen que la inflamación causada por bacterias nocivas puede estar detrás del desarrollo de cáncer de seno.

Nuestro cuerpo tiene aproximadamente 10 mil millones de células bacterianas, y aunque suene espeluznante, la mayoría de estas son inofensivas para los humanos. Sin embargo, algunas producen toxinas que causan inflamación en el cuerpo.

La inflamación crónica puede destruir a los gérmenes dañinos, pero también causa daños al cuerpo, causando enfermedades como la periodontitis, por ejemplo, la cual se ha relacionado con el cáncer oral, esofágico, colónico, pancreático, prostático y de mama.

Bacterias similares a las de la leche materna

Sin embargo, de ser así, la situación no es tan grave. Los investigadores sugieren en su artículo que el consumo de yogur natural a diario es una alternativa muy simple y económica con potencial para funcionar como remedio preventivo de la enfermedad si el riesgo está en esta causa.

Y es que el yogur contiene bacterias beneficiosas de fermentación de lactosa, comúnmente encontradas en la leche como explicamos en un artículo sobre su origen. Estas bacterias, o microflora, son similares a las que se encuentran en los senos de las madres que han amamantado.

“Las bacterias que fermentan la lactosa se encuentran comúnmente en la leche y es probable que ocupen los conductos mamarios de las mujeres durante la lactancia y durante un período desconocido después de la lactancia”.

Según indica la Dra. Rachael Rigby de la Facultad de Salud y Medicina de la Universidad de Lancaster, ahora está claro que “la leche materna no es estéril y que la lactancia altera la microflora del seno” .

Los autores sugieren que la bacteria de fermentación de lactosa en el seno puede proteger porque se ha observado que cada año la lactancia reduce el riesgo de cáncer de seno en un 4.3 por ciento.

Varios estudios han demostrado que el consumo de yogur tiene una relación con la reducción del riesgo de cáncer de seno. Se cree que el mecanismo detrás de esta protección está en el desplazamiento de bacterias dañinas por bacterias beneficiosas.

Referencia:

 Hypothesis: Bacterial induced inflammation disrupts the orderly progression of the stem cell hierarchy and has a role in the pathogenesis of breast cancer. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S030698771931237X?via%3Dihub