El control de la propagación de la resistencia a los antibióticos es un desafío global complejo y de alta prioridad. Se trata de un preocupante flagelo que es difícil de controlar debido a que está presente en muchos entornos y porque los genes de la resistencia a los antibióticos pueden transferirse entre diferentes bacterias.

En este contexto, los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Northwestern muestran que las bacterias que viven en el polvo doméstico pueden propagar genes de resistencia a los antibióticos.

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Capacidades móviles

Aunque la mayoría de las bacterias son inofensivas, los investigadores creen que estos genes podrían potencialmente propagarse a los patógenos, haciendo que las infecciones sean más difíciles de tratar.

Si bien no es frecuente que los patógenos vivan en el polvo doméstico, pueden hacer una “parada” en los hogares y mezclarse con las bacterias existentes.

Este hallazgo sugiere que los residentes de hogares donde las personas toman antibióticos con frecuencia podrían tener un mayor riesgo de infectarse con “superbacterias” resistentes a los antibióticos, aunque no hay evidencia de si esto está sucediendo realmente.

Al respecto, la investigadora Erica M. Hartmann, afiliada al Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Northwestern y coautora del estudio, explicó:

“Esta evidencia en sí misma, no significa que la resistencia a los antibióticos esté empeorando. Es solo un factor de riesgo más, algo adicional de lo que debemos tener cuidado”.

Una bacteria puede compartir sus genes utilizando cualquiera de estos métodos: división celular, que es el equivalente a tener un bebé, o por transferencia horizontal de genes.

El método principal para propagar genes de resistencia a antibióticos entre especies, la transferencia horizontal de genes, ocurre cuando una bacteria hace una copia de sus genes y los intercambia con un vecino transfiriendo pequeñas secciones de ADN llamadas plásmidos.

Las bacterias pueden compartir muchos tipos diferentes de genes, siempre que tengan segmentos móviles de ADN. Con este estudio, los investigadores fueron los primeros en observar que los genes de resistencia a los antibióticos en los microbios del polvo domestico tienen capacidades móviles.

Compartir elementos genéticos

Para el estudio, el equipo de investigación examinó muestras de polvo de 43 edificios públicos, evidenciando que más de una cuarta parte de los genes de resistencia que encontraron estaban en plásmidos u otras formas transferibles de ADN.

Los investigadores creen que estos genes de resistencia podrían potencialmente propagarse a los patógenos, haciendo que las infecciones sean más difíciles de tratar.

El hallazgo es llamativo, ya que si bien no es frecuente que los patógenos vivan en el polvo doméstico, pueden hacer una “parada” en los hogares y mezclarse con las bacterias existentes.

Por lo tanto, es posible que un no-patógeno use la transferencia horizontal de genes para facilitar genes de resistencia a antibióticos a un patógeno, otorgándole resistencia a los antibióticos.

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Respecto a qué impulsa este comportamiento en las bacterias, los investigadores explican que se debe a la incapacidad que tienen de soportar el estrés. El ambiente interior puede ser demasiado seco, frío y no tener suficiente comida, por ejemplo, o puede ser rociado ocasionalmente con soluciones antimicrobianas.

Al no estar provistos de los medios para manejar el estrés, las bacterias optan por compartir elementos genéticos con microbios que pudieran estar mejor equipados.

Referencia: Mobilizable antibiotic resistance genes are present in dust microbial communities. Plos Pathogens, 2020. https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1008211

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