En el año 1971, el economista alemán Klaus Martin Schwab decidió organizar una reunión en una pequeña región de Suiza, que es popular por su estación de esquí, llamada Davos. Él no lo sabía en ese entonces, pero gracias a ella, este evento fue tomando forma hasta convertirse en uno de los más grandes acontecimientos del mundo de la política y la economía.

Schwab, además de economista, también impartió clases en la Universidad de Ginebra por más de 30 años. Se dice que cada año, cuando culminaba el periodo académico, organizaba una fogata con sus estudiantes en la cual se contaban historias y anécdotas acerca de las clases, y también quemaban todos los apuntes de los estudiantes como una forma de destruir lo viejo para que lo nuevo pudiera surgir de las cenizas.

De hecho, este economista siempre se ha rodeado de jóvenes porque, como asegura él mismo, estos son los que enseñan a los mayores. Es precisamente por esto que en el año 1971 tuvo la iniciativa de crear el “Foro de Gestión Europea”, el cual buscaba impulsar el progreso de Europa en medio de la Guerra Fría. Desde ese año, cada mes de enero se reúne la élite internacional en Davos para discutir acerca de los problemas del mundo y facilitar el diálogo entre empresarios europeos y estadounidenses.

Este encuentro se fue intensificando cada año. En cada edición, participaban más y más personalidades importantes en el mundo de la política y la economía. En 1979 estuvo presente una delegación del gobierno de China, en donde pudieron discutir ideas con la élite occidental como nunca antes lo habían hecho. Así, en los años ochenta ya este foro era de suma importancia en la política internacional, al punto de tener el poder de sellar alianzas o afianzas cambios de época, tal como el fin del Apartheid posteriormente en 1994.

El Foro Económico Mundial de Davos

Tanta había sido la popularidad de este foro, que luego, en 1987, cambió su nombre a World Economic Forum (WEF) o Foro Económico Mundial de Davos. En él participa lo más selecto de la clase ejecutiva global, y este año la asistencia es masiva. Se han confirmado 2.800 participantes de 118 países, 1.700 líderes del mundo de los negocios, responsables de ONG internacionales y una gran cantidad de activistas de todo el mundo.

Pero no todo es política y economía. Durante este encuentro, se organizan también varias fiestas o cócteles de celebración, de los cuales destacan la fiesta hawaiana de Salesforce y aquellas reuniones celebradas en el hotel Belvedere, las cuales son mayormente confidenciales.

Tal como uno puede imaginarse, participar en este foro no es tan sencillo. Uno de los principales requerimientos es representar a una de las compañías miembros del Foro Económico Mundial y cotizar unos 60.000 dólares anuales. Además, se separa por categorías: en la superior destacan los socios, que cotizan cinco veces ese monto; y en la cúspide están los socios estratégicos, los cuales cotizan el doble de los anteriores.

También debe pagarse una cuota de entre 17.000 y 25.000 dólares para poder participar, sin contar los costos de transporte y alojamiento; exceptuando a los representantes de los gobiernos, de ONG, personalidades culturales o religiosas, y jóvenes líderes, los cuales no pagan dicho monto.

¿Por qué es importante este foro?

Pues como hemos mencionado anteriormente, acá se discuten y se resuelven muchísimos de los problemas actuales por los que atraviesa el mundo. Más allá de proponer soluciones a la Guerra Fría o al Apartheid, el Foro Económico Mundial de Davos también se concentra en el tema de la tecnología.

Este año, por ejemplo, se pretende comentar la problemática de la destrucción de puestos de trabajo como el de los conductores de transportes públicos, pues con la creciente oleada tecnológica, probablemente los vehículos automáticos dominen el mundo en un futuro no tan lejano.

Además, la sede del foro es muy acertada. Desde su primera edición en 1971, Davos ha servido como una sede perfecta ubicada en los alpes suizos. Las montañas mágicas que rodean la región sacan a estos empresarios de las selvas de cemento, y también, gracias a que es una zona muy alejada, la única vía de acceso es en tren o automóvil en una sola vía, lo cual ayuda a brindar la seguridad que este evento amerita.

En fin, este foro es fundamental para el desarrollo de nuevas ideas que ayuden a desarrollar el futuro del mundo, siempre con la vista en mejorar las relaciones y fomentar la colaboración entre la mayor cantidad de países posible.