Los bosques pantanosos de turba tropicales contienen aproximadamente una quinta parte de las turberas mundiales de carbono. No obstante, la expansión a gran escala de la agricultura basada en el drenaje, particularmente el cultivo de palma aceitera, amenaza la contribución de estos bosques al almacenamiento de carbono.

De la palma aceitera se obtiene el aceite vegetal más consumido y comercializado del mundo. En los últimos dieciocho años la demanda mundial se ha más que triplicado, de alrededor de 20 millones de toneladas en el año 2000 a más de 70 millones para 2018.

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Calculando la magnitud de estos efectos

La preocupación se fundamente en que el drenaje de las turberas aumenta los niveles de oxígeno en el suelo, lo que incrementa la tasa de descomposición de la materia orgánica, un efecto que produce altas emisiones de dióxido de carbono (CO2).

La continua deforestación y conversión del bosque pantanoso de turba en plantaciones de palma aceitera resultará en la liberación de cantidades significativas de gases de efecto invernadero.

Además del CO2, las turberas también emiten metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), que son reconocidos como potentes gases de efecto invernadero.

Se sabe que las emisiones de estos gases están fuertemente influenciadas por el cambio de uso de la tierra y el drenaje. Sin embargo, la magnitud de estos efectos sobre las emisiones está actualmente mal cuantificada.

Para abordar esta brecha, un equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham examinó las tres principales emisiones de gases de efecto invernadero en las diferentes etapas de las plantaciones de palma aceitera en los bosques de pantanos de turba de Selangor Norte en Malasia.

Liberación significativa de gases de efecto invernadero

Para el estudio, los investigadores analizaron cinco sitios en cuatro diferentes etapas de uso de la tierra: (1) bosque secundario, (2) bosque recientemente drenado pero no talado, (3) plantación de palma aceitera recientemente plantada y (4) plantación de palma aceitera madura.

El aceite de palma es el aceite vegetal más consumido y comercializado en el mundo.

Los análisis y mediciones realizadas en estos sitios revelaron que los mayores flujos de CO2 ocurrieron durante las etapas de drenaje y en las plantaciones recientes, registrando un 50 por ciento más de emisiones de gases de efecto invernadero que las plantaciones maduras. Estas emisiones representan casi una cuarta parte de las emisiones totales de efecto invernadero de la región.

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Por lo tanto, explican los investigadores, preparar la tierra para las plantaciones de palma aceitera y el crecimiento de las plantas jóvenes causa un daño significativamente mayor al medio ambiente, emitiendo el doble de la cantidad de gases de efecto invernadero que las plantaciones maduras.

Estos resultados sugieren que la continua deforestación y conversión de los bosques pantanosos de turba en plantaciones de palma aceitera resultará en la liberación de cantidades globalmente significativas de gases de efecto invernadero a la atmósfera en las próximas décadas.

Referencia: Greenhouse gas emissions resulting from conversion of peat swamp forest to oil palm plantation. Nature Communications, 2020. https://doi.org/10.1038/s41467-020-14298-w

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