Para nadie es un secreto que la mayoría de los directores que hacen vida en el séptimo arte tienen su lado oscuro y sus antecedentes que podrían empañar –o no– su renombre. En este caso, Helene “Leni” Bertha Amelie Riefenstahl es una de esos nombres llenos de misterio que causan curiosidad.

Por si desconocen quién es, Leni Riefenstahl fue una cineasta y fotógrafa alemana reconocida por sus producciones propagandísticas para el régimen Alemán Nacista, que cuando la Segunda Guerra Mundial no resultó como los alemanes esperaban, destruyó cualquier evidencia de su presencia con el bando enemigo para presentarse como una “ingenua oportunista”.

Sin embargo, antes de ponernos a juzgarla debemos conocer de dónde viene, para así determinar si siempre fue una nacista empedernida y que no quiso “salir del clóset”, o, una víctima más de Hitler que solo tuvo que aprovechar la mano que se le tendió para no salir perjudicada como el resto que se metía con el líder Nazi.

Acerca de sus comienzos: arte, danza y familia

Para dar un análisis adecuado, sin duda, debemos iniciar conociendo al personaje, y, en este caso estamos hablando de una mujer educada en una familia luterana protestante, con un padre perteneciente a la industria de la calefacción llamado Alfred Riefenstahl y una madre, que, al parecer solo se dedicó a su hogar, llamada Bertha Sherlach.

Creció junto con su hermano Heinz –quien falleció luego en la Segunda Guerra Mundial– y desde el principio se dedicó a la danza en la Escuela de Danza y Ballet Grimm Reiter, para formarse como bailarina clásica. Sin embargo, el destino tenía un camino distinto para ella, ya que por culpa de una lesión de rodilla debió retirarse por un tiempo del baile.

No obstante, fue en ese “break” donde descubrió sus ganas por ser una estrella de cine: todo gracias a una visita al doctor donde quedó deslumbrada por un póster de una producción –de acuerdo a lo que afirma en el documental ‘El Poder de las Imágenes: Leni Riefenstahl’–. Fue así como saltó de bailar danza clásica a emprender su camino como actriz, para luego cambiar el sentido y llegar a ser directora con ‘Das Blaue Licht’ (1932).

Fue con la victoria en el Festival de Venecia con ‘Olympia’, una producción considera un canto al nazismo que estuvo ambientado en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, cuando Riefenstahl saltó a la fama internacional.

Si bien es cierto que a Riefenstahl le pudo haber ido increíble en el ámbito de la danza, sin duda alguna el impulso que le dio formar parte del mundo del séptimo arte fue impresionante. Entre 1925 y 1929 tuvo cuatro increíbles años participando en producciones como actriz y luego, a partir de 1930, su vida tomó un vuelco que la involucró en el nazismo y la guerra.

Del cine al nazismo: ¿Cómo alcanzó el éxito?

Una de las preguntas que muchos se podrían hacer es: qué vino primero, ¿el huevo o la gallina? En otras palabras, saber qué ocurrió primero, ¿el nazismo se ganó el corazón de Leni o fue el cine lo que la llevó a Adolf Hitler? Pues, en realidad fue ella quien tomó la decisión de ofrecerle su talento al líder nacista, en 1932, tras escucharlo en un mitin.

Riefenstahl llegó a Hitler a través de Rudolf Hess, por lo que Hitler le ofreció a la cineasta el filmar una concentración del Partido Nazi que se llevaría a cabo en el Campo Zeppelin de Núremberg en 1933, ya que el dictador quedó impresionado con el primer trabajo de Leni como directora. Por lo mismo, cuando el Nazismo se instaló oficialmente en Alemania, esta recibió una especia de cargo permanente dentro del partido para ser la encargada de producir las cintas propagandísticas nacistas.

Durante la década de 1930, Riefenstahl produjo la que hoy se conoce como la trilogía de Núremberg –uno de los documentales político-propagandísticos más efectivos jamás filmados– formado por títulos como ‘La victoria de la fe’ (‘Der Sieg des Glaubens’, 1933), ‘El triunfo de la voluntad’ (‘Triumph des Willens’, 1934) y ‘Día de la libertad: Nuestras Fuerzas Armadas’ (‘Tag der Freiheit: Unsere Wehrmacht’, 1935).

Por otro lado, estuvo la producción con base en los Juegos Olímpicos que le otorgó el primer premio dentro del Festival de Venecia, no obstante, aunque la directora quiso sustentar que sus proyectos solo eran documental y para nada propagandas políticas, su participación en ‘Triumph des Willens’ dañó significativamente su carrera y reputación para luego de que la guerra culminara.

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¿Qué hacer luego de la caída de Hitler?

Sin embargo, volvemos al mismo punto con el que comenzamos: qué fue de Leni luego de que Hitler cayó y la Segunda Guerra no culminó como los nacistas esperaban.

Sin duda alguna no se puede negar que luego de los eventos de la guerra cualquiera que estuviera ligado a los nacistas de alguna manera quedaría con una mancha gigante sobre su nombre y su reputación, no obstante, Leni fue lo suficientemente inteligente para hacer creer que su vínculo con el Partido Nazi no fue tan estrecho como se pensaba.

Riefenstahl sufrió por las persecuciones del régimen francés luego de que la guerra terminó, lo que la dejó en una miseria económica impresionante –ya que el gobierno francés la enjuició por su vínculo con el partido de Hitler y le confiscó todos sus bienes–, y, como si fuera poco, su matrimonio fracasó tras conocer el amorío que sostenía su esposo con Henriette von Schirach. Asimismo, para tratar de “curarla”, Leni fue recluida en un manicomio para sacarle lo nacista de la mente.

Tal como lo hemos estado comentando a lo largo de este camino, la directora ha afirmado que sus producciones no tienen vínculo director con el régimen nazi –o, por lo menos, alegando que no existía un vínculo personal con ese partido–, y que esos proyectos solo fueron parte de un servicio profesional que le fue contratado, que ella estaba cumpliendo sin contar con convicciones personales.

Es decir, se podría decir que Riefenstahl solo estaba haciendo su trabajo como cineasta, así como un periodista debe ejecutar su trabajo de forma imparcial. Pero, esas alegaciones siguen sin hacer clic para muchos, por lo que ella sigue siendo punto de controversia. Rumores la vinculan como una de las amantes de Hitler, aunque ella siempre desmintió dichas afirmaciones.

Fue a partir de 1948 que la directora pude empezar con su vida tras ser eximida de cualquier culpa o vínculo simpatizante con el nazismo, sin embargo, la mancha moral ya había marcado casi de manera permanente su nombre.

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¿Un nuevo legado o los restos de un nombre?

Pero, como no hay mal que por bien no venga, Riefenstahl supo resurgir de las cenizas y seguir labrándose un nombre, ahora, dentro de la fotografía. A partir de 1950, la cineasta, bailarina y ahora fotógrafa levantó una detallada y excepcional documentación fotográfica acerca de una sociedad africana conocidos como los nuba, así como producciones increíbles que llevaron a otros fotógrafos a imitar sus técnicas.

Así como Leni se supo hacer un nombre en el cine –y actualmente sus contribuciones siguen siendo vigentes, sobre todo para el terreno deportivo–, la fotógrafa supo cómo reposicionar su “marca personal” luego de que tantos quisieron perjudicarla.

Mucho de su historia forma parte de las polémicas más impresionantes y vigentes, ya que, para el sol de hoy no podemos afirmar que sus declaraciones acerca de cómo no era nacista y solo fue un trabajo bien pagado, sean ciertas.

Por ejemplo, para 1991, ella admitió en sus memorias que cuando después de la guerra se enteró de todo lo que sucedió, se horrorizó; prácticamente alegando que ella desconocía las terribles cosas que los nacistas hacían. ¿Lo creemos? Es complicado.

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