Los medicamentos para el reflujo ácido (inhibidores de la bomba de protones – IBP) se consideran seguros y están disponibles sin receta médica. Estos medicamentos se recomiendan para tratar afecciones que implican hiperacidez, como la esofagitis erosiva y la enfermedad de reflujo gastroesofágico.

Los IBP se recetan rutinariamente para controlar los efectos secundarios gastrointestinales de la quimioterapia y se están explorando como tratamientos quimiosensibilizantes adyuvantes. Para cosechar estos beneficios, los pacientes con cáncer pueden necesitar usar IBP antes, durante y después de la quimioterapia, por lo que su uso puede prolongarse por varios meses.

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Uso a largo plazo

A pesar del potencial efecto terapéutico de estos medicamentos en pacientes oncológicos, estudios recientes en animales y humanos sugieren que el uso de IBP a largo plazo puede tener un impacto negativo en la salud.

Estos resultados proporcionan evidencia inicial de que el uso de IBP puede perjudicar la función cognitiva en pacientes oncológicos.

Se sabe que hasta el 70 por ciento del uso de los IBP puede ser inapropiado, por ejemplo, para síntomas continuos de acidez e indigestión inespecíficos. Además, la suspensión del uso de IBP puede causar hipersecreción ácida de rebote, facilitando su uso crónico.

Hasta la fecha, los posibles efectos adversos que surgen del uso prolongado de IBP se desconocen en gran medida, ya que los ensayos clínicos a largo plazo han tenido un alcance limitado.

Esto se debe, al menos en parte, por la dificultad de calcular las tasas o la duración del uso de estos medicamentos porque están disponibles sin prescripción médica. En algunos casos, es posible que los IBP no figuren en los registros y los médicos pueden desconocer su uso intermitente o crónico por parte de sus pacientes.

Efecto examinado

A fin de examinar el efecto de los IBP sobre la función cognitiva en sobrevivientes de cáncer de mama, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio realizó tres estudios cuyos resultados sugieren que los IBP (esomeprazol, lansoprazol, omeprazol, pantoprazol y rabeprazol), pueden tener un efecto secundario no deseado: deterioro de la memoria y la concentración.

Los medicamentos para el reflujo ácido se consideran seguros y están disponibles sin receta médica.

En conjunto, los estudios resaltan los potenciales problemas cognitivos asociados con el uso de IBP en tres muestras de mujeres en diferentes puntos de la supervivencia del cáncer de mama.

Estos son los primeros estudios que demuestran resultados cognitivos clínicamente relevantes asociados con el uso de IBP en una población que ya está en riesgo de declinación cognitiva.

Acumulación de presión arterial elevada puede causar deterioro cognitivo

Las usuarias de IBP en el Estudio 3 reportaron problemas de memoria más severos que las no usuarias, mientras que las usuarias de IBP en los Estudios 1 y 2 reportaron problemas de concentración más severos. Este funcionamiento cognitivo más deficiente puede desmejorar la calidad de vida y, de hecho, los usuarios de IBP del Estudio 3 informaron una calidad de vida inferior debido a los síntomas cognitivos.

Estos resultados, señalan los autores, proporcionan evidencia inicial de que el uso de IBP puede perjudicar la función cognitiva, incluyendo tanto la memoria como la concentración. Estos síntomas tienen una incidencia directa en la calidad de vida de las sobrevivientes de cáncer de mama y, por lo tanto, merecen ser investigados más a fondo.

Referencia: Cognitive problems of breast cancer survivors on proton pump inhibitors. Journal of Cancer Survivorship, 2020. https://doi.org/10.1007/s11764-019-00815-4

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