La obesidad infantil es un importante problema de salud pública, incluso para niños muy pequeños. Casi el 10 por ciento de los niños menores de 2 años tienen sobrepeso u obesidad, lo que representa un aumento en este grupo de edad en los últimos años.

La obesidad temprana y el aumento excesivo de peso se han asociado con condiciones de salud adversas más adelante en la infancia. Además, los bebés más pesados ​​y los que aumentan de peso rápidamente tienen más probabilidades que otros bebés de tener obesidad en el futuro.

Seguimiento de los niveles de actividad física

El número de adipocitos, que es un determinante de la masa grasa en adultos, parece establecerse muy temprano en la vida, lo que enfatiza la importancia de la prevención de la obesidad en la infancia.

Los investigadores señalan que permitir que los niños se muevan libremente, además de perfeccionar las habilidades motoras, reduce el riesgo de desarrollar obesidad infantil.

Los científicos sospechan que el aumento de las tasas de obesidad se vincula con dietas altas en calorías y tasas más bajas de actividad física, y que ambos factores pueden comenzar a promover la obesidad en la vida temprana.

Con esto en mente, un equipo de científicos dirigido por investigadores de la Universidad Johns Hopkins realizó un estudio cuyos resultados muestran que los bebés activos pueden tener un menor riesgo de desarrollar obesidad más adelante en la vida.

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigación hizo un seguimiento de los niveles de actividad física de 506 bebés racialmente diversos usando pequeños acelerómetros de tobillo durante cuatro días a las edades de 3, 6, 9 y 12 meses respectivamente.

Para cada período de seguimiento después de los 3 meses, la actividad física promedio aumentó en aproximadamente un 4 por ciento, un incremento esperado ya que los bebés generalmente se vuelven más móviles y activos durante el primer año.

Desarrollar habilidades motoras

No obstante, más allá de ese promedio esperado, los investigadores encontraron que los niveles más altos de actividad física en los bebés se asociaron con una adiposidad central más baja, una medida de la acumulación de grasa en el torso inferior.

La obesidad infantil es un importante problema de salud pública, incluso para niños muy pequeños.

Para determinar el efecto sostenido de la actividad física infantil será necesario realizar estudios que evalúen muestras más grandes y a más largo plazo, pero es casi seguro que prevenir períodos prolongados de inactividad tendrá un efecto favorable en los bebés.

En referencia al estudio, la doctora Sara Benjamin-Neelon, profesora en el Departamento de Salud, Comportamiento y Sociedad de la Universidad Johns Hopkins y autora principal de la investigación, comentó:

“Incluso en la infancia es importante que los niños se muevan libremente. En estos días, los bebés pasan cada vez más tiempo sedentario en los asientos del automóvil, las sillas y los cochecitos, y quizás no hemos pensado lo suficiente sobre las ramificaciones del desarrollo de este tipo de dispositivos”.

Permitir que los bebés se muevan libremente en el piso o en una cuna resulta conveniente, pero los autores enfatizan que también es importante que los padres creen situaciones en las que inciten a los bebés a desarrollar habilidades motoras más avanzadas, como ayudarlos a agarrar las manos de un adulto u otro apoyo para ponerse de pie.

Referencia: Physical Activity and Adiposity in a Racially Diverse Cohort of US Infants. Obesity, 2020. https://doi.org/10.1002/oby.22738