Imagina poder utilizar una droga para tratar la adicción a otra droga. Durante los últimos años se empezó a extender la idea de que el consumo recreativo de cannabis puede ayudar a las personas adictas a la cocaína a abandonar su vicio. Sin embargo, un estudio científico reciente acabar de descartarlo.

Según el documento publicado en la revista Drug and Alcohol Dependence, el cannabis fumado con fines recreativos no funciona como estrategia para la reducción de los daños causados por otras drogas como la cocaína y el crack.

Y no solo se han descartado sus beneficios, sino que también se han encontrado efectos negativos. Los autores indican que, en lugar de reducir las ansias de cocaína, ya sea por vías nasales o fumada en forma de cristales de crack, el consumo de cannabis empeoró la condición clínica de los pacientes.

El cannabis no funciona a largo plazo

Los investigadores reunieron 123 voluntarios de un programa de tratamiento hospitalario en el Instituto de Psiquiatría del Hospital das Clínicas. Estos fueron divididos en tres grupos: 63 eran adictos a la cocaína y fumaban cannabis de forma recreativa, 24 eran adictos a la cocaína pero no usaban cannabis con frecuencia, y el tercero era un grupo de control de 36 individuos sanos que no consumían drogas.

Tres y seis meses después de haber sido dados de alta, porcentajes importantes de pacientes adictos a la cocaína recayeron.

Hicieron seguimiento de los tres grupos durantes seis meses después del final del tratamiento hospitalario de su adicción y observaron que un mes después de haberles dado de alta, el 77 por ciento de los adictos a la cocaína que fumaban cannabis habían mantenido la abstinencia sin recaídas en comparación con el 70 por ciento que no consumía cannabis.

Sin embargo, tres meses después del alta, 44 por ciento de los que no fumaban cannabis y apenas 35 por ciento de los que lo hicieron habían recaído en el consumo de cocaína. Estos porcentajes fueron de 24 por ciento y 19 por ciento respectivamente después de seis meses.

Cannabis deteriora la función ejecutiva

Ambos grupos adictos a la cocaína mostraron deficiencias neurocognitivas significativas luego de la rehabilitación en comparación con el grupo de control. Tareas como memoria de trabajo, procesamiento de velocidad, control inhibitorio, flexibilidad mental y toma de decisiones se vieron deterioradas.

Sin embargo, este efecto se observó aún peor en el grupo que fumaba cannabis de manera recreativa, pues los participantes mostraron un desempeño deficiente en pruebas de función ejecutiva como: la capacidad de atención en contextos específicos, la capacidad de memorizar, la planificación de comportamientos complejos, la velocidad de procesamiento mental y el control de los impulsos.

En la actualidad no hay tratamientos farmacológicos aprobados para abordar la adicción a la cocaína. Ahora el cannabis, que en algún momento pareció una buena idea, también ha sido descartado también.

Por el momento, los investigadores siguen recomendando la terapia cognitivo conductual (TCC), el manejo de contingencias y el tratamiento psiquiátrico de comorbilidades asociadas a la adicción como la depresión, los trastornos de ansiedad y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Referencia:

Distinct effects of cocaine and cocaine + cannabis on neurocognitive functioning and abstinence: A six-month follow-up study. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376871619304193?via%3Dihub