El tema del consumo de carnes rojas en la actualidad es bastante polémico. No solo por el hecho de que la ganadería es una fuente importante de emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero que colabora con el calentamiento global, sino también porque a nivel nutricional aún no se sabe si son buenas o malas.

Algunos científicos dicen que reducir la carne roja y procesada es necesario para mantener una buena salud y colaborar con el planeta. Pero por otro lados están los que dicen que estos alimentos no presentan problemas para la salud. En cuanto a su inocuidad, es defendida siempre y cuando la res haya sido alimentada con pasto y carnes procesadas “sin nitrito”.

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Pero Dariush Mozaffarian, cardiólogo y especialista en nutrición de la Universidad Tufts ha publicado un artículo en The Conversation en el que expone los mitos sobre el consumo de carne roja y sus efectos sobre la salud humana.

1. La carne roja es buena para la salud

Estudios observacionales que han seguido a largo plazo el desarrollo de enfermedades cardíacas, cánceres o muerte vigilando también factores de riesgo como el colesterol en sangre, la glucosa y la inflamación sugieren que la ingesta moderada de carne roja sin procesar es relativamente neutral para la salud.

Neutral. Ello implica que aunque no representa un riesgo para la salud, tampoco aporta beneficios. De modo que una porción ocasional de bistec, cordero o cerdo puede no mejorará ni empeorará su salud en dichos aspectos.

Sin embargo, su consumo frecuente está fuertemente relacionado con el cáncer colorrectal, y el excesivo hierro hemo puede ser una de las causas por las que el consumo de carne roja aumenta el riesgo de diabetes tipo 2.

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2. Las carnes magras son más sanas 

Muchos especialistas han recomendado el consumo de carnes magras durante décadas, por su bajo contenido en grasas saturadas y colesterol. Pero el cardiólogo plantea que estos nutrientes no están relacionados directamente con ataques cardíacos o cánceres.

La ambigüedad sobre sus beneficios también reside en aquellas formas procesadas como el tocino, salchichas, salami y fiambres, que contienen altos niveles de conservantes como el sodio. Este sí puede aumentar la presión arterial y el riesgo de accidente cerebrovascular, y el cuerpo convierte los nitritos en nitrosaminas que causan cáncer.

3. Lo mejor es una dieta vegetariana

El simple hecho de ser de origen vegetal no hace que un alimento sea más sano que uno de origen animal.

La vida vegana también ha logrado popularizarse, incluso entre los jóvenes, como una forma de mejorar la salud, de conectar con el planeta y colaborar con su preservación. Sin embargo, esta no es tan saludable como se vende.

Mozaffarian afirma que no todos los alimentos de origen animal son malos como para descartarlos. Por ejemplo, los huevos y la carne de las aves parecen relativamente neutrales en la salud, y se ha demostrado que los lácteos aportan beneficios metabólicos para reducir la grasa corporal y la diabetes tipo 2. Los mariscos también son saludables a su parecer.

Y el hecho de que un alimento sea de origen vegetal no lo hace necesariamente saludable. El arroz blanco, el pan blanco, las papas fritas, los cereales refinados, las galletas, entre otros, tienen alto contenido de almidón refinado y azúcar, lo cual representa el 42 por ciento de todas las calorías consumidas en EE.UU. Esto en comparación con el 5 por ciento que representan las carnes rojas sin procesar y el 3 por ciento de las carnes procesadas nos da qué pensar.

4. La res alimentada con pasto es más saludable

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Los ensayos no han arrojado diferencias importantes entre la carne de res alimentada convencionalmente y la de res alimentada con pasto.

Tradicionalmente, el ganado se alimenta con una combinación de forraje que incluye pastor, verduras y legumbres, más heno con maíz, soja, cebada o granos agregados. El ganado alimentado con pasto o criado en pasto debería comer principalmente forraje, pseo no hay ninguna agencia que regule que esto se cumpla. El “campo libre” descubre dónde vive un animal, más no lo que come.

Y aunque suene mejor come carne de res alimentada con pasto, ningún estudio ha comparado los efectos sobre la salud de comer carne convencional y carne nutrida con pasto. Además, las diferencias entre ellas son muy modestas.

5. La carne “a base de plantas” es más saludable

Ya hemos visto que algunas cadenas de comida rápida y empresas de alimentos han lanzado productos como Burger y Beyond Meat como una alternativa más saludable y libre de crueldad en comparación con la res criada de manera convencional.

Sin embargo, los efectos de estas sobre la salud en realidad son inciertos aún. Sus nutrientes son, por defecto, similares a los de la carne convencional, pero estos contienen también mucho hierro hemo y sal, lo que los hace similares a otros tipos de alimentos ultraprocesados.

Seguro en algún momento creíste alguno de los mitos desmentidos por Mozaffarian en su artículo, y no es nada de qué avergonzarse. El campo de la nutrición es realmente extenso y declarar que los efectos de ciertos alimentos son buenos o malos a largo plazo es una tarea ardua, por lo que las opiniones científicas pueden cambiar conforme obtengan más información.

Referencia:

Should you avoid meat for good health? How to slice off the facts from the fiction. https://theconversation.com/should-you-avoid-meat-for-good-health-how-to-slice-off-the-facts-from-the-fiction-127958

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