La gran cantidad de árboles que actualmente conforman el bosque amazónico, la selva tropical más grande del mundo, absorben entre 1.000 y 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera cada año, lo que equivale al 2,5 a 5 por ciento de las emisiones globales, por lo que los ecólogos lo llaman sumidero de carbono.

Pero los resultados de una reciente investigación, realizada por científicos de la Universidad de California en Irvine, muestran que partes del Amazonas podrían pasar de ser un sumidero a una fuente de carbono para el año 2050.

Evaluando el impacto

Ahora somos más conscientes del hecho de que el dióxido de carbono absorbido por los árboles durante la fotosíntesis es liberado cuando se queman. Este simple hecho es de una importancia inconmensurable.

El modelo estimó que para el año 2050 un total de 23 millones de hectáreas de la selva amazónica estarán destruidas por los incendios forestales.

El año pasado, el bosque amazónico se vio afectado por una serie de incendios forestales que se prolongaron por meses y que produjeron una devastación estimada de aproximadamente 900.000 hectáreas de bosques.

Para tener una mejor comprensión del impacto del cambio climático y la tala intensa en los incendios forestales en el Amazonas, y su influencia en las emisiones de gases de efecto invernadero, el equipo de investigación desarrolló un modelo de datos que sirvió para simular cómo las cantidades de lluvia, la deforestación, el aumento de las temperaturas y la sequía afectarían la región.

La investigación encontró que el cambio climático y la tala masiva harán que los bosques amazónicos estén más amenazados por los incendios en el futuro, y estimó que para mediados de siglo se habrán perdido unas 23 millones de hectáreas de tierra.

Círculo vicioso

En condiciones normales, un incendio en el bosque amazónico no arde por mucho tiempo debido a la humedad que le distingue. Pero condiciones más cálidas y más secas provocan incendios más grandes y de mayor duración.

Estas condiciones, propiciadas los la deforestación masiva y el cambio climático, también conducen a una acumulación de maleza y material muerto en el suelo que puede servir como yesca para el fuego. En resumen, cuanto más caliente y seco se vuelve el bosque, más susceptible es a sufrir incendios forestales.

Los resultados de una reciente investigación muestran que partes del Amazonas podrían pasar de ser un sumidero a una fuente de carbono para el año 2050.

El modelo predice que, bajo las peores condiciones climáticas y de tala, el rango de la selva amazónica afectada por incendios forestales aumentará de 3,4 millones de hectáreas en la década de 2000 a 6,8 millones de hectáreas en la década de 2040.

El modelo también estima que un total de 23 millones de hectáreas de tierra estarán destruidas para el año 2050, que es aproximadamente el 16 por ciento de la selva amazónica brasileña existente.

Los investigadores sugieren que esa cantidad de bosque perdido es suficiente para darle un vuelco a la región y pasar de ser un sumidero de carbono a una fuente de carbono. Eso significaría un aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo que llevaría a un planeta más cálido.

El equipo de investigación cree que la forma más directa y efectiva de reducir la amenaza de incendios forestales es mitigar la tala a gran escala, reducir a la mitad las emisiones de incendios forestales y evitar que afecten las áreas protegidas e indígenas, así como la ecología local.

Referencia: The gathering firestorm in southern Amazonia. Science Advances, 2020. https://doi.org/10.1126/sciadv.aay1632