Existen químicos llamados retardantes de llama, compuestos organobromados cuyo efecto es inhibir la combustión de materiales orgánicos, para de esta forma prevenir o disminuir la propagación de incendios.

Por otro lado, se estima que 2 millones de niños presentan trastornos del aprendizaje, de los cuales cerca del 80 por ciento tiene un trastorno de lectura. Y a pesar de que se han relacionado con aspectos genéticos, puede haber otros factores que influyan en su prevalencia.

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Un equipo de investigadores del Colegio Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia Vagelos sugiere ha publicado un documento científico en la revista Environmental International que sugiere que la exposición prenatal a estos compuestos puede aumentar el riesgo de problemas de lectura de los niños.

Exposición prenatal a PBDE

Partiendo de la hipótesis de que la exposición en el útero a difenil éteres polibromados (PBDE), un tipo de retardante de llama bien conocido por sus efectos adversos en el desarrollo del cerebro, podría alterar los procesos cerebrales que intervienen en la lectura.

Y al igual que ocurre con muchos insecticidas, el PBDE ha sido prohibido a causa de su nocividad. Sin embargo, la exposición al mismo aún está muy extendida ya que este tipo de compuestos no se degrada fácilmente en el medio ambiente.

La exposición prenatal a PBDE se relacionó con una lectura más deficiente de los niños de 5 años.

Conscientes de ello, un equipo de investigadores reunió a un grupo de 33 niños de cinco años de edad, todos lectores novatos, a los que se les realizó una prueba de lectura para determinar si presentaban problemas en dicha tarea.

Analizaron datos de neuroimagen de los niños y también muestras de sangre de sus madres tomadas durante el embarazo con el fin de estimar la exposición prenatal de los niños al PDBE.

Encontraron que los niños cuya red de lectura funcionaba mejor tenían menos problemas de lectura. Pero también notaron una relación entre el compuesto y trastornos de lectura: los niños que tuvieron mayor exposición al PDBE tenían una red de lectura menos eficiente.

Lo curioso de ello es que esta mayor exposición no pareció afectar la función de otra red cerebral involucrada en el procesamiento social cuyo bajo desempeño influyera en trastornos psiquiátricos como el trastorno del espectro autista.

“Dado que los problemas de procesamiento social no son un aspecto común de los trastornos de lectura, nuestros hallazgos sugieren que la exposición a PDBE no afecta a todo el cerebro, solo a las regiones asociadas con la lectura”, concluyó Amy Margolis, PhD, profesora asistente de psicología médica en Departamento de Psiquiatría del Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia Vagelos.

La autora también resalta el hecho de que los efectos de la exposición a los retardantes de llamas están presentes incluso antes de que puedan detectarse problemas del comportamiento. Por lo que las intervenciones a edades tempranas en niños con riesgo pueden reducir el impacto de dichas exposiciones en la lectura.

Referencia:

Functional connectivity of the reading network is associated with prenatal polybrominated diphenyl ether concentrations in a community sample of 5 year-old children: A preliminary study. http://sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412019309407?via%3Dihub

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