Un estudio publicado meses atrás demostraba que el empaquetado de los chocolates tiene una fuerte influencia en el interés de los consumidores. Y de hecho, varias investigaciones han corroborado que el etiquetado, el empaquetado e incluso la textura de una taza o plato en que se sirvan los alimentos pueden alterar su percepción sobre las personas.

De hecho, un equipo de investigadores de la Universidad Anglia Ruskin (ARU) enfocó su estudio en analizar cómo un producto alimenticio puede ser percibido de manera diferente según su apariencia.

Demostraron que la modificación de la textura superficial de los productos para cambiar la percepción de las personas sobre estos y también promover una alimentación saludable. Los hallazgos se publicaron en la revista Food Quality and Preference.

Un merienda saludable y no saludable al mismo tiempo

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Las galletas con texturas más saludables tenían menos probabilidad de ser compradas.

El estudio se enfocó en las percepciones de las personas de galletas de avena idénticas con seis texturas diferentes. 88 personas calificaron las seis galletas en términos de salubridad, sabor, crujiente, masticabilidad, placer y probabilidad de compra en función de su apariencia visual, no en su sabor o tacto.

Los investigadores escogieron galletas de avena ya que estas encajan dentro del concepto de una merienda “saludable”, pero paradójicamente también como una “no saludable”.

El aspecto saludable no es tan comercial

Descubrieron que la textura de la superficie de la galleta de avena indicaba a los consumidores cuán saludable era, y mientras más explícitamente texturizada y pronunciada fuera esta, más saludable era. En cambio, las galletas con una textura menos drástica se percibían como más sabrosas, más crujientes y, por consiguiente, tenían más probabilidades de comprarse.

De modo que el sabor percibido en un alimento aumenta a medida que disminuye la salud, y que hay más probabilidad de comprar la galleta cuando la salud percibida en ella es baja, mientras que hay menos probabilidad cuando la salud es mayor.

La textura de un alimento saludable se considera un atributo negativo a nivel gustativo y comercial, pues reduce el sabor percibido, lo cual es un factor de suma importancia en la venta de un producto.

La conclusión no es necesariamente sorprendente. De seguro al menos una vez habremos escuchado el dicho de “lo que no mata, engorda”, y más de una vez habremos sufrido por no comer una delicatez intentando tener una alimentación más saludable.

“Un producto dulce, como una galleta, se beneficia de tener una apariencia menos saludable, ya que aumenta la percepción de sabor y aumenta la probabilidad de compra”, indicó la Dra. Jansson-Boyd.

“Para guiar las decisiones de compra más saludables, los productores de alimentos pueden, por lo tanto, usar un aspecto no saludable, texturas más suaves para superar esta percepción de que lo saludable no es sabroso”.

El sobrepeso y la obesidad representan problemas de salud alarmantes a nivel mundial, por lo que este tipo de investigaciones aportan mayores luces respecto a la mejor forma de promover productos alimenticios más saludables.

Referencia:

To see is to hold: Using food surface textures to communicate product healthiness. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0950329319307104?via%3Dihub