Miles de millones de células mueren cada día en nuestro cuerpo como parte de un proceso conocido como apoptosis o muerte celular programada. Cuando las células mueren luchan con el sistema inmunitario con grandes cantidades de proteínas, lo cual debería dar lugar a una respuesta inmune. Sin embargo, lo que parecen hacer las células apoptóticas es suprimir el sistema inmunitario para que no ataque a los propios tejidos del cuerpo.

Sabiendo esto, los investigadores comenzaron a preguntarse qué tipo de mecanismo de protección impide las reacciones autoinmunes ya mencionadas cuando las células del sistema inmunitario, como las dendríticas, absorben los restos de las células muertas.

Y un equipo de investigadores del Centro Alemán de Investigación del Cáncer parece haber encontrado la respuesta. En un artículo publicado en la revista Cell, explican que identificaron un receptor en las células inmunes moribundas que activa dicho mecanismos de protección, el cual previene las reacciones autoinmunes que atacan los tejidos del cuerpo del paciente.

La dectina-1 impide respuestas autoinmunes

Los autores explican que tan pronto como inicia la apoptosis, las células moribundas transportan proteínas llamadas anexinas a la superficie celular. Estas proteínas son las que impiden que se active una respuesta inmunitaria durante el proceso.

Identificaron la proteína dectina-1 como el receptor de unión a anexina en la superficie de las células dendríticas. Esta proteína reconoce las anexinas y desencadena una vía de señalización en las células dendríticas que da como resultado la supresión de dicha respuesta.

En sus experimentos notaron que los ratones que no tienen ninguna dectina-1 en la superficie de sus células dendríticas mostraron una respuesta inmune más fuerte a las células apoptóticas moribundas, y además desarrollaron signos de enfermedades autoinmunes en la vejez.

“Curiosamente, la dectina-1 tiene un doble papel”, agregó Peter Krammer, inmunólogo. en el Centro Alemán de Investigación del Cáncer y autor de esta investigación.

La respuesta depende del compañero de unión

La dectina-1 no solo se une a anexinas, sino que se una a otros patógenos en un sitio de unión diferente, dando lugar a un efecto totalmente contrario que desencadena una respuesta inmune del sistema.

“Por lo tanto, identificamos un punto de control inmune crucial que, dependiendo del compañero de unión, desencadena o suprime la respuesta inmune”, explicó el investigador.

Aunque Kevin Bode, otro de los científicos involucrados, resalta la posibilidad de que el cuerpo también tenga otros mecanismos de protección contra reacciones autoinmunes, lo cual explicaría los signos tardíos de la deficiencia de dectina-1.

“Suponemos que el cuerpo también tiene otras funciones protectoras para prevenir reacciones autoinmunes. Es por eso que la pérdida de dectina-1 en los animales no se hace evidente hasta más adelante en la vida”.

La función de NADPH oxidasa 2

También resaltaron un enlace clave en la vía de señalización de la dectina-1 que es la enzima NADPH oxidasa 2. Se sabe que las personas que no poseen esta enzima, desarrollan enfermedades autoinmunes. Por lo que con los nuevos resultados, se tienen bases para examinar muestras de sangre de pacientes sin NADPH oxidasa 1 para el desarrollo de posibles nuevos tratamientos.

Los resultados son de gran utilidad en lo referente al estudio de enfermedades autoinmunes. Bien sabemos que estas tienen un impacto perjudicial e incluso letal en la vida de los pacientes. De modo que saber cómo es que funcionan los mecanismos inmunitarios del cuerpo humano es esencial para desarrollar tratamientos efectivos.

Referencia:

Binding to Annexins on Apoptotic Cells Induces Peripheral Immune Tolerance via NADPH Oxidase-2. https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S2211124719315773