Los avances científicos actuales han permitido conocer lugares recónditos del mundo, no solo permitiendo la llegada de los humanos, sino permitiéndoles obtener muestras y estudiarlas para conocerlas con lujo de detalles. Dependiendo de los resultados, los espacios y sus recursos pueden ser explotados o preservados.

Pero uno de los grandes misterios de nuestro mundo lo conforman los océanos, oscuros y profundos, que permanecen prácticamente inexplorados en nuestros tiempos. Hasta la fecha, más del 80 por ciento de los océanos del mundo no están mapeados. De estos, solo tenemos certeza de que están repletos del plástico elaborado y desechado por los seres humanos en la superficie.

Los estudios continúan, y junto a ellos hay necesidad de innovación tecnológica adaptada a las necesidades. El objetivo no es solo permitir sumergir a la humanidad a las profundidades, facilitar su visibilidad o la toma de muestras, sino también hacerlo sin perturbar el frágil equilibrio marino, de la manera más ecológica posible.

Un buque para documentales sobre los océanos

Alucia en la Antártida, un buque que se utilizó para gran parte de la filmación de la serie de la BBC de Sir David Attenborough Blue Planet II. Crédito: The Times.

Uno de los íconos de la investigación oceonográfica fue el popular buque Calypso, a bordo del cual el oceanógrafo Jacques Cousteau filmó numerosos documentales sobre sus viajes durante las décadas de 1960 y 1970. Calypso, de 43 metros, estuvo equipado con la tecnología más innovadora de la época.

Pero los tiempos han cambiado y ahora los magnates millonarios del mundo han invertido millones de dólares en varios proyectos orientados al desarrollo tecnológico orientado a la exploración de los océanos y la preservación de los mismos.

Un ejemplo de ello es Ray Dalio, un magnate de los fondos de cobertura, quien ya en el pasado expresó suinterés por “revivir el momento Jacques Cousteau”. Para satisfacer este deseo, ha cedido su yate de 184 pies bautizado como Alucia, a la Institución Oceanográfica Woods Hole desde 2012.

Sin embargo, su aporte a este tema es mucho más significativo. Por medio de una iniciativa llamada OceanX, que implica transformar un antiguo buque petrolero de prospección de 280 pies en un barco de investigación totalmente equipado para una serie de National Geographic Television producida nada más y nada menos que por James Cameron.

Una representación del próximo barco de exploración y filmación de OceanX Cirédito: OceanX.

El nombre de la nueva embarcación es OceanXplorer encaja en dos categorías: maravilla científica y la máquina ideal para un cineasta de este sector. Cuenta con un hangar submarino, estaciones de video capaces de trabajar con metraje en bruto de 8K y está repleto de cámaras prácticamente en todas partes.

El interés no radica únicamente en hedonismo humano. Hay planes de hacer una crónica de las expediciones guiadas por investigadores y exploradores en un reality show. Para ello, segun informó Bloomberg en un informe de octubre, se han estipulado un aporte conjunto de US$ 185 millones para “capitalizar las poderosas imágenes de OceanX” como una forma de promover la protección y conservación marina.

Tecnologías oceánicas de vanguardia

Así también se ha estado trabajando en una gran variedad de tecnologías oceánicas emergentes orientadas a cambiar la forma en que cosechamos alimentos, energía, minerales y recolectamos datos de nuestros mares.

Buques autónomos

Aunque luzca en calma, el océano experimenta graves problemas como el tráfico, que puede ser una fuente de contaminación, estimular de caza indiscriminadas de animales marinos e introducir especies invasoras que alteran su equilibrio.

Y dado que los humanos son los causantes del problema, estos mismos están buscando una solución en algo similar a los vehículos terrestres sin conductor: buques autónomos. Como su nombre lo indica, estos podrían navegar en las aguas de manera eficiente sin necesidad de alojar una tripulación, reduciendo así las emisiones contaminantes. En este ámbito han destacado empresas como Rolls Royce.

Droides de buceo

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Los droides de buceo podrían sustituir a los humanos en las tareas de investigación e ingeniería en las profundidades oceánicas.

Las elevadas presiones de las profundidades no representan las mejores condiciones para el trabajo de buceadores humanos. Estos a menos tienen menos de 15 minutos para completar tareas complicadas, sometiendo sus cuerpos a una presión 10 veces mayor que la normal.

Consciente de ello, un equipo de robótica de Stanford diseñó Ocean One: un robot submarino humanoide dotado con sensores de fuerza para replicar una sensación táctil para su piloto, lo que lo hace capaz de manipular artefactos arqueológicos. Es probable que en un futuro no muy lejano estos sustituyan a los buceadores humanos en labores de alta complejidad y peligrosidad.

Gafas de realidad aumentada bajo el agua

Gafas de realidad aumentada. Crédito: Richard Manley/Marina de EE. UU.

La realidad virtual y aumentada no solo son útiles a nivel terrestre, sino también para la exploración oceánica. Se sabe que los ingenieros de la marina de EE.UU. han diseñado gafas de visión aumentada ideales para buceadores.

Usándolas, los buzos y los equipos de búsqueda y rescate del sector podrían llevar a cabo tareas con una visibilidad cercana a cero.

Cada vez más botes robotizados y submarinos autónomos podrán utilizarse para estudiar el fondo del océano y de esta forma obtener más información que pueda enfocarse en ayudar a salvar nuestro planeta.

Referencia:

12 robots that could make (or break) the oceans. https://www.weforum.org/agenda/2016/09/12-cutting-edge-technologies-that-could-save-our-oceans/

Sea robots are studying the ocean floor to help save the planet. https://www.bbc.com/news/av/health-48467801/sea-robots-are-studying-the-ocean-floor-to-help-save-the-planet

How Cheap Robots Are Transforming Ocean Exploration. https://www.outsideonline.com/2404654/ocean-exploration-research-drones#close