Debido a la continua escasez de órganos y las altas tasas de no uso, el trasplante cardíaco pediátrico se distingue por largos tiempos de lista de espera y una alta mortalidad. Pero los resultados de un reciente estudio brindan la esperanza de que el número de niños que pierde la vida mientras esperan un nuevo corazón podría reducirse drásticamente.

El estudio, que fue realizado por investigadores del Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati, encontró que muchos de los corazones de donantes considerados “de alto riesgo” pueden ser trasplantados con las mismas tasas de supervivencia que los corazones de donantes considerados de “bajo riesgo”.

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Analizando donantes

Uno de cada cinco niños pierde la vida mientras espera un corazón de un donante adecuado, y algunos de estos receptores potenciales perdieron su oportunidad porque se les ofreció corazones de donantes que los programas de trasplante rechazaron porque se pensaba que eran de mala calidad.

Debido a la continua escasez de órganos y las altas tasas de no uso, el trasplante cardíaco pediátrico se distingue por largos tiempos de lista de espera y una alta mortalidad.

Sin embargo, estos corazones con frecuencia se trasplantaron a otros donantes con buenos resultados, y algunos de esos receptores potenciales nunca tuvieron la oportunidad de ser trasplantados.

Para el estudio, los investigadores revisaron la base de datos de la red de donación de órganos UNOS (United Network for Organ Sharing) para trasplantes de órganos torácicos entre enero de 2006 y diciembre de 2015 en niños de hasta 18 años.

El equipo identificó a los donantes de trasplantes de “alto riesgo” como aquellos mayores de cierta edad, aquellos que necesitaban reanimación cardiopulmonar y aquellos que murieron debido a un accidente cerebrovascular.

Se pueden usar más

Seguidamente, los investigadores emparejaron donantes de bajo y alto riesgo con las características del receptor y luego analizaron los resultados de supervivencia a un año.

Los resultados brindan la esperanza de que el número de niños que muere mientras esperan un nuevo corazón podría reducirse.

Los datos revelaron que los receptores de trasplante considerados de “alto riesgo” por criterios de utilización y supervivencia condujeron a una supervivencia similar a la de los receptores de trasplante de donantes de “bajo riesgo”.

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Debido a que las decisiones de utilización de órganos para los corazones y los pulmones varían significativamente entre los programas y proveedores, el Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre (NHLBI) designó un subsidio para ayudar a los autores del estudio a investigar el potencial de reducir el desperdicio de órganos torácicos pediátricos y potencialmente crear un mejor sistema o modelo.

Este sería un modelo en el que las prácticas y las emociones locales no serían fuerzas impulsoras para enumerar y aceptar órganos, sino un algoritmo basado en datos que optimiza las coincidencias de trasplantes y beneficiaría a todas las comunidades de trasplantes de corazón y pulmón pediátricos.

Referencia: Pondering Higher-Risk Pediatric Heart Donors: Can We Use More? The Annals of Thoracic Surgery, 2019. https://doi.org/10.1016/j.athoracsur.2019.09.069

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