En la actualidad son frecuentes las referencias a las alergias de origen alimentario, incluyendo el huevo, la leche, los mariscos, algunas frutas, las nueces de árbol y, en particular, los maníes.

El maní es el mayor contribuyente de muertes por anafilaxia luego de la ingestión de un alérgeno alimenticio. Sólo trazas de proteína de maní tienen el potencial de desencadenar una respuesta alérgica potencialmente fatal.

Explorando el paso inicial

Hoy en día, el mejor medio para controlar la afección es evitarla estrictamente. Por este motivo es cada vez más común ver escuelas, guarderías y centros de cuidado infantil “libres de frutos secos”.

Los alérgenos del maní secuestran los mecanismos de transporte celular alterando los enlaces que mantienen unido el revestimiento intestinal, haciéndolo permeable.

La creciente incidencia de alergia al maní en las poblaciones occidentalizadas y la limitada intervención terapéutica disponible fundamentan el desarrollo de tratamientos efectivos adicionales para mediar la condición.

En este sentido, una revisión realizada un equipo de investigadores de la Universidad de Deakin en Australia, se centró en un aspecto relativamente inexplorado del proceso de sensibilización de alérgenos: el paso inicial a través del epitelio intestinal.

Para ello, el equipo realizó varios experimentos de transporte epitelial macromolecular y recopiló estudios de permeabilidad de fármacos, para proporcionar una comprensión ampliada del transporte de células epiteliales intestinales de alérgenos alimentarios, un entendimiento que mejora nuestra comprensión del proceso de sensibilización de alérgenos.

Específicamente, los investigadores exploraron si es probable que los alérgenos del maní permeen la barrera intestinal a través de las células epiteliales intestinales.

La evidencia experimental reveló que los alérgenos de maní cruzaron un modelo del revestimiento intestinal, lo que hace que se filtren, desencadenando la peligrosa respuesta inmunitaria.

Enlaces alterados

De acuerdo a los autores de la revisión, los alérgenos secuestran los mecanismos de transporte de las células en el intestino, alterando los enlaces que mantienen unido el revestimiento intestinal, haciéndolo permeable.

El maní es el mayor contribuyente de muertes por anafilaxia después de la ingestión de un alérgeno alimenticio.

En referencia a estas observaciones, la doctora Dwan Price, afiliada al Centro de Biología Celular y Molecular en la Facultad de Ciencias de la Vida y del Medio Ambiente de la Universidad de Deakin y autora principal de la investigación, comentó:

“Este es un hallazgo extremadamente emocionante porque, además de ofrecer una explicación de por qué los alérgenos de maní son tan potentes, ayuda a entender por qué la alergia al maní persiste durante toda la vida y solo se necesitan pequeñas cantidades para desencadenar la anafilaxia mortal”.

El descubrimiento brinda nuevas oportunidades para abordar la afección, que afecta aproximadamente al 4 por ciento de la población. Estos incluyen encontrar formas de prevenir que el alergeno ataque el revestimiento intestinal o el desarrollo de una clase de maní que no desencadene una reacción alérgica.

Además, explican los investigadores, estos resultados ofrecen una mayor comprensión sobre los modos de transporte adicionales para alérgenos alimentarios específicos, lo que proporciona medios para la focalización terapéutica con respecto a alergias específicas a los alimentos.

Referencia: Nuts ‘n’ guts: transport of food allergens across the intestinal epithelium. Asia Pacific Allergy, 2013. https://doi.org/10.5415/apallergy.2013.3.4.257