En todo el mundo hay alrededor de 2.000 millones de personas infectadas con Mycobacterium tuberculosis, la bacteria responsable de la tuberculosis (TB). Solo en el año 2018 se registraron más 1,5 millones de muertes por TB, lo que la convierte en la principal causa de muerte por un solo patógeno infeccioso.

Alrededor de una de cada cuatro personas tiene lo que se conoce como infección de tuberculosis latente, es decir, que están infectadas pero no han desarrollado la enfermedad. Previsiblemente, estas personas tienen un riesgo mayor de enfermarse de tuberculosis.

Protección casi completa

Administrada vía cutánea en bebés de todo el mundo, la vacuna conocida como Bacille Calmette-Guerine o BCG, la única autorizada para la tuberculosis, puede prevenir formas mortales de tuberculosis que atacan en la primera infancia. Pero su efectividad contra la tuberculosis pulmonar, que se propaga a través de partículas en el aire y es la forma primaria de tuberculosis en adolescentes y adultos, varía enormemente.

Seis meses después de la inoculación, el 90 por ciento de los monos que recibieron la vacuna por vía intravenosa estaban protegidos contra la enfermedad.

En un reciente estudio en macacos rhesus, un equipo de investigadores demostró que inyectar la vacuna directamente en las venas confiere una protección casi completa contra la tuberculosis.

Los investigadores evidenciaron que, en comparación con la administración intradérmica o en aerosol, la inmunización intravenosa indujo respuestas de células T sustancialmente más sensibles a los antígenos en sangre, bazo, lavado broncoalveolar y ganglios linfáticos.

El 90 por ciento de los monos que recibieron la vacuna por vía intravenosa estaban protegidos de la enfermedad cuando se expusieron a la bacteria seis meses después de la inoculación,  mientras que solo dos de cada 10 monos que recibieron la vacuna en la piel estaban protegidos.

Una ruta más eficiente

Los monos que recibieron la vacuna a través de las venas también mostraron niveles mucho más altos de células T en los pulmones, una parte clave de la protección del sistema inmunitario contra la tuberculosis.

En el año 2018, la tuberculosis cobró la vida de más de 1,5 millones de personas, lo que la convierte en la principal causa de muerte por un solo patógeno infeccioso.

La razón de la diferencia observada parece ser que administrar la vacuna BCG en la piel genera células T localmente allí, y solo algunas de ellas circulan a los pulmones, donde pueden combatir la infección. La ruta intravenosa hace que la vacuna ingrese a los ganglios linfáticos alrededor del cuerpo, y también al bazo y los pulmones.

Sobre la base de estos resultados y debido a que la prevención de la tuberculosis en adolescentes y adultos es crucial, los autores del estudio se cuestionan es si este enfoque sería seguro y efectivo en esa población objetivo.

Los únicos efectos adversos observados en los macacos fueron un aumento temporal y moderado de la inflamación. Una preocupación es si la administración intravenosa de la vacuna BCG podría inducir una respuesta adversa en individuos con infección de TB latente, lo que el equipo planea comprobar en nuevas investigaciones.

Referencia: Prevention of tuberculosis in macaques after intravenous BCG immunization. Nature, 2020. https://doi.org/10.1038/s41586-019-1817-8