Durante décadas, las recomendaciones nutricionales de países como Estados Unidos y Canadá han recomendado reducir el consumo de leche completa en los infantes. Por generaciones, la humanidad ha usado la leche de vaca como un complemento en la alimentación infantil.

Sin embargo, se tenía pensado que aquella con menos grasa resultaría más beneficiosa para la salud general de los más pequeños. Ahora, gracias a este nuevo estudio recopilatorio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, podemos ver que la realidad es otra.

Para poder ofrecer los resultados más completos, los científicos tomaron en cuenta en su comparación los resultados 28 estudios realizados en 7 países diferentes. Para su sorpresa, en la mayoría de estas investigaciones los resultados fueron bastante similares, dejando poco lugar para la duda.

La leche completa parece ser más beneficiosa

En todos los casos, el estudio tuvo como norte observar el impacto del consumo de leche completa en el peso e índice de masa corporal de los niños. Para ello, era necesario establecer una relación entre la ingesta de la misma y la acumulación de grasas.

Con este fin, se aplicaron métodos observacionales junto con encuestas a los padres para descubrir el patrón en más de 21.000 niños entres un año y dieciocho años de edad. Al final de la comparación entre todos los resultados, se descubrió que al menos 18 de los 28 estudios reflejaron que la leche completa hacía a los niños menos propensos a la obesidad.

Asimismo, ni una sola de las 28 investigaciones comprobó que la leche baja en grasas redujera la posibilidad de tener sobrepeso y obesidad en los niños. Por ende, podemos ver que las concepciones que teníamos antes sobre este tema podrían estar a punto de cambiar.

Este descubrimiento cambia las reglas

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Como lo habíamos mencionado anteriormente, países como Estados Unidos y Canadá tienen dentro de su regulación nutricional la sugerencia de disminuir el consumo de leche completa. Por ello, muchos niños de estas dos naciones ya no la consumen casi después de los dos años de edad.

Gracias a estos nuevos resultados, es posible que estas directrices necesiten un cambio. Ya que, se ha podido comprobar que, al menos de forma observacional, la leche entera parece generar niños más sanos y con un índice de masa corporal más adecuado.

Incluso, en un estudio anterior conducido por varios de los mismos científicos que han participado en el más reciente, también se ha detectado que los niveles de vitamina D en los niños que consumían leche completa eran mayores. Como consecuencia, también es posible ver que este alimento puede llevar a tener infantes mejor nutridos durante las primeras etapas de su vida.

Aún hay mucho por estudiar

https://i2-prod.manchestereveningnews.co.uk/incoming/article14162721.ece/ALTERNATES/s615b/wholemilk4JPG.jpgLo que los investigadores también se han encargado de dejar claro es que aún quedan detalles por pulir. Por los momentos, solo se tienen los resultados de todas estas investigaciones observacionales.

Ahora, su próxima meta es desarrollar un experimento de exposición aleatoria. Ello para determinar si efectivamente es la leche completa la que disminuye el riesgo de obesidad. O si, por otro lado, se trata de otro factor ambiental que las investigaciones anteriores no pudieron detectar.

De este modo, será posible determinar con mayor claridad si existe una relación causa efecto entre la leche completa y la prevención de la obesidad, así como cuáles son los componentes que participan directamente en este proceso.

Referencia:

Whole milk compared with reduced-fat milk and childhood overweight: a systematic review and meta-analysis: https://doi.org/10.1093/ajcn/nqz276

Relation between milk-fat percentage, vitamin D, and BMI z score in early childhood: https://doi.org/10.3945/ajcn.116.139675