Aunque a veces se considere de menor preocupación, en países de medianos y bajos ingresos la diarrea es la segunda causa de muerte en niños menores de cinco años de edad, ocurriendo el 72 por ciento de estas muertes en los primeros años de vida.

África destaca en este contexto con tasas de diarrea en menores de cinco años particularmente altas y una incidencia anual estimada de 3,3 episodios por niño. Además, una cuarta parte de todas las muertes de niños en dicho continente son causadas por diarrea.

La diarrea infecciosa puede ser causada por diferentes agentes patógenos que incluyen virus, bacterias y protozoos, y el contagio con estos está estrechamente relacionado con las condiciones meteorológicas, siendo la preciada agua uno de los medios de exposición más comunes.

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Las lluvias extremas, por ejemplo, pueden arrastrar estos patógenos que causan la diarrea de los pastos y las viviendas a los suministros de agua potable. Pero la sequía también puede estimular el proceso, pues se concentra la actividad animal y aumenta el movimiento de los agentes patógenos que causan diarrea en los recursos hídricos superficiales.

Un equipo de investigadores decidió estudiar esta relación en Botsuana, un país sin litoral en el sur de África, encontrando que en los niños pequeños de su territorio los picos de casos de diarrea están asociados con las condiciones climáticas de La Niña.

La relación entre La Niña y la diarrea

El equipo examinó las asociaciones entre Niño-Oscilación del Sur y las condiciones climáticas y los casos de diarrea de menores de cinco años en la región de Chobe, en el noreste de Botsuana. En el proceso descubrieron que específicamente La Niña causa temperaturas más frías, mayores precipitaciones e inundaciones más altas durante la temporada de lluvias.

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Las lluvias extremas arrastran patógenos que causan diarrea, pero la sequía también puede estimular el proceso, pues se concentra la actividad animal y aumenta el movimiento estos patógenos en los recursos hídricos superficiales.

Pero además, el retraso en la ocurrencia de estas condiciones de cero a siete meses, estuvo relacionado con un aumento de aproximadamente el 30 por ciento en la incidencia de diarrea de menores de cinco años en la temporada de lluvias tempranas en el período de diciembre a febrero.

Los autores explican esta estrecha relación por medio de la evidente insuficiencia de los procesos centralizados de desinfección del agua utilizados actualmente en la región de Chobe. Los climas húmedos y secos en condiciones extremas alteran la calidad del agua, y el tratamiento actual del agua no solventan dicha situación.

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Alexandra K. Heaney, ex estudiante de doctorado en ciencias de la salud ambiental en Columbia Mailman, resalta que estos hallazgos demuestran el potencial de la observación de El Niño-Oscilación del Sur como una herramienta de predicción de larga duración para la diarrea infantil en el sur de África.

“El almacenamiento avanzado de suministros médicos, la preparación de camas de hospital y la organización de trabajadores de la salud podrían mejorar drásticamente la capacidad de los establecimientos de salud para controlar la alta incidencia de enfermedades diarreicas”.

En el pasado, los eventos de El Niño se han relacionado con con brotes de diarrea en Perú, Bangladesh, China y Japón, pero hasta ahora los de África se habían limitado al estudio del cólera, que representa solo una pequeña porción de los casos de diarrea en la región.

Así pues estos hallazgos pueden ser de gran utilidad para las autoridades de salud pública, que podrían implementar un sistema de alerta temprana para prepararse para períodos de aumento de casos de diarrea hasta siete meses antes.

Referencia:

El Niño-Southern oscillation and under-5 diarrhea in Botswana. http://dx.doi.org/10.1038/s41467-019-13584-6

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