La Primavera Árabe es el nombre mediático que se le ha dado a un conjunto de manifestaciones árabes suscitadas entre 2010 y 2012 que, según los manifestantes, solicitaban mayor democracia y derechos sociales para la población árabe.

Los disturbios estallaron en Túnez en diciembre de 2010 y dieron lugar a la destitución del presidente y su huída del país a principios del año siguiente. Consecuentemente, el 13 de enero iniciaron las protestas políticas en Libia, que también llevaron al derrocamiento del régimen de Gadafi, luego de lo cual también se originaron manifestaciones en Siria, Egipto y Yemen. Para finales del mes de febrero de 2011, 19 naciones se habían unido a la Primavera Árabe.

Un equipo de investigadores de la Universidad HSE ha decidido indagar un poco en este tema, y en un artículo científico publicado en la revista Cross-Cultural Research, explican que el nivel de felicidad de los ciudadanos en Túnez, Libia, Egipto y otros países árabes en 2010 pudo haber sido el desencadenante más preciso de los eventos de de la Primavera Árabe que los índices puramente económicos, como el PIB per cápita y la tasa de desempleo.

La felicidad de los ciudadanos

Los sociólogos proponen una escala de 10 puntos para medir el subjetivo de felicidad en la población. Según el sociólogo holandés Veenhoven, una persona feliz típica es un ciudadano que forma parte de un estado con éxito económico en el que hay una democracia estable y libertad.

En una nueva investigación, un equipo de sociólogos rusos decidió verificar la eficiencia subjetiva de la felicidad como una medida de privación relativa basada a partir de los países involucrados en la Primavera Árabe.

Clasificaron a los países en función del índice de desestabilización sociopolítica, el cual plantea una escala del 1 al 7. El índice de desestabilización sociopolítica es igual a 1 en países que experimentan muy pocas protestas separadas de baja intensidad, como Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. En el otro extremo, el puntaje de 7 se otorga a las naciones que experimentaron revoluciones como los ya mencionados Egipto, Libia y Túnez.

Luego de comparar este índice con los valores del sentimiento subjetivo de felicidad de 2010, los investigadores descubrieron que en los países con protestas de baja intensidad las personas eran subjetivamente más felices que los habitantes de los estados en los que las manifestaciones y los disturbios duraron bastante tiempo.

La influencia de los factores económicos

Representación gráfica de los niveles de desestabilización política en 2011 y el sentimiento subjetivo de felicidad en 2010. Crédito: Universidad Nacional de Investigación Escuela Superior de Economía.

Estas personas también resultaron más felices que aquellas que viven en países con un PIB per cápita más alto. El nivel más alto de sentimientos subjetivos de felicidad fue de 7.2 y se registró en los Emiratos Árabes Unidos, que en 2010 contaba con un PIB per cápita superior a US$ 57,000. Mientras que Marruecos parecía tener el nivel más bajo de sentimientos subjetivos de felicidad, registrando apenas 4.66, y un PIB per cápita de US$ 6,000.

Los investigadores también descubrieron que la actividad de protesta promedio fue mucho menor en los países árabes ricos que en sus vecinos pobres comparando el PIB en vísperas de la Primavera Árabe y el índice de desestabilización sociopolítica.

No se trata solo de la felicidad subjetiva

Los hallazgos sugieren que este tipo de manifestaciones revolucionarias son estimuladas por factores económicos y no por razones sociopsicológicas. Sin embargo, cuando se aplicaron los análisis estadísticos correspondientes, el índice de desestabilización sociopolítica, el cambio en el nivel del sentimiento subjetivo de felicidad entre 2009 y 2010, el PIB per cápita y la tasa de desempleo se observó que las protestas fueron resultado de fenómenos sociopsicológicos más que por temas meramente económicos.

Aunque los autores señalan que el sentimiento subjetivo de felicidad no puede verse como el único predictor de este tipo de protestas, sino la acumulación de varios factores políticos, sociales, demográficos, históricos, religiosos y económicos, como la privación relativa.

Por el momento, planean estudiar la situación en otros países del mundo intentando medir el nivel umbral de privación relativa que lleva a las personas a participar en estas protestas, ya sean manifestaciones pacíficas, huelgas masivas o actos terroristas.

Referencia:

Relative Deprivation as a Factor of Sociopolitical Destabilization: Toward a Quantitative Comparative Analysis of the Arab Spring Events. http://dx.doi.org/10.1177/1069397119882364