En varias oportunidades hemos hablado de la importancia de dormir un tiempo suficiente (mas no excesivo) y acorde con los ciclos de luz en nuestro planeta. De esta forma, el reloj biológico de nuestro cuerpo podrá “programar” y “coordinar” todos los procesos que ocurren dentro de él y que permiten nuestro funcionamiento de manera saludable.

Nuestro reloj interno regula casi todas las células de nuestro cuerpo, las cuales operan en ciclos de 24 horas en muchos procesos como el sueño, la secreción de hormonas y el metabolismo.

Ahora una nueva investigación abordada por especialistas de diferentes instituciones ha revelado que las personas que duermen regularmente durante más de 11 horas o menos de cuatro horas tienen entre dos y tres veces más probabilidades de padecer fibrosis pulmonar en comparación con los que duermen durante siete horas cada día.

El ciclo circadiano y la fibrosis pulmonar

En sus experimentos con ratones, los investigadores descubrieron que es posible interrumpir el proceso de fibrosis pulmonar atacando al reloj corporal, lo cual sugiere un nuevo objetivo terapéutico que podría dar con una cura definitiva para esta enfermedad tan letal como la leucemia.

En los pulmones, este reloj se ubica fundamentalmente en los principales conductos del transporte de aire: las vías respiratorias. Pero en esta investigación se observó que en las personas que padecen fibrosis pulmonar, este reloj biológico se extiende a otros espacios conocidos como alvéolos.

De hecho, al indagar en los datos de pacientes humanos del Biobanco del Reino Unido, los investigadores descubrieron que la enfermedad está relacionado con la duración del sueño tanto a corto como largo plazo, siendo este un factor de riesgo tan fuerte como otros conocidos para esta en particular.

La duración del sueño es un factor de riesgo

Dormir poco duplica el riesgo de desarrollar fibrosis pulmonar, dormir mucho lo triplica.

Las personas que informaron que dormían cuatro o menos horas en un día tenían el doble de probabilidad de tener fibrosis pulmonar. De manera similar, aquellas que duermen de 11 horas en adelante cada día triplican sus probabilidades de tener la enfermedad en comparación con las que duermen unas siete horas diarias.

Los autores también destacan un efecto negativo en el hábito de desvelarse o trabajar por turnos. En estos casos se observaron también riesgos de desarrollar la enfermedad, aunque más pequeños que los ya mencionados.

La proteína REVERBα

Esta conexión entre el sueño y la fibrosis pulmonar parece residir en una proteína de reloj central conocida como REVERBα, la cual altera la producción de una proteína involucrada en la fibrosis pulmonar (colágeno).

Aunque los autores se mostraron emocionados de descubrirlo, pues hay compuestos químicos que pueden alterar la función de REVERBα y reducir el colágeno en cortes de pulmón de personas con esta enfermedad.

Estudios anteriores han encontrado relación entre los malos hábitos de sueño, la alteración del reloj corporal y un mayor riesgo de contraer infecciones, cáncer y diabetes. El descubrimiento del vínculo entre la duración del sueño y la fibrosis pulmonar puede dar lugar a nuevas formas de tratamiento, e incluso de acciones preventiva para reducir su incidencia.

En este estudio participaron especialistas de las universidades de Manchester, Oxford, Newcastle, University College London y Toronto, y de la Fundación de la Fundación NHS de la Universidad de Manchester. Sus hallazgos se publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Referencia:

The circadian clock protein REVERBα inhibits pulmonary fibrosis development. https://www.pnas.org/content/early/2019/12/24/1912109117