Miles de años antes de la agricultura basada en el maíz practicada por muchas sociedades nativas en el este de América del Norte en el momento del contacto con los europeos, existía un sistema de cultivo único que solo se conoce a través de la evidencia arqueológica.

No hay registros escritos u orales de cómo se sembraron estos cultivos perdidos, pero se han identificado varias subespecies domesticadas en el registro arqueológico. Los experimentos de crecimiento y las observaciones de los progenitores vivos de estos cultivos pueden proporcionar información sobre este antiguo sistema agrícola.

Estimaciones de rendimiento

A fin de profundizar en este conocimiento, un equipo de científicos de la Universidad de Washington en San Louis (WUSL) realizó una serie de experimentos diseñados para investigar la capacidad germinativa, fenología, y el rendimiento para estos cultivos perdidos, lo que dio lugar a estimaciones de rendimiento.

Los resultados del estudio podrían impactar como cultivamos alimentos en el futuro.

En los últimos 25 años, se estableció el hecho de que un complejo de cultivos previamente desconocido sustentó a las sociedades locales por siglos antes de que el maíz fuera adoptado como cultivo básico.

Aunque la falta de evidencia ha fundamentado un debate dentro de la arqueología sobre por qué se abandonaron estos cultivos, muchos se inclinan a la mayor productividad del maíz.

Teniendo esto presente, el equipo de investigación emprendió una serie de experimentos orientados a cuantificar el rendimiento de los cultivos ancestrales y, por primera vez, poder comparar su rendimiento directamente con el maíz.

Como antes

Para ello, los investigadores trataron de cultivar las plantas en las mismas condiciones con las que se cultivaron en el pasado, lo que implicó la indisponibilidad de invernaderos, pesticidas o fertilizantes especiales.

Los experimentos buscaron a cuantificar el rendimiento de los cultivos ancestrales y compararlo directamente con el maíz.

Como explicó la investigadora Natalie G. Mueller, profesora de arqueología en la WUSL y autora principal del estudio:

“No solo tienes las plantas, sino también todo lo que viene con ellas, como los insectos que las polinizan, las plagas que las comen, las enfermedades que las afectan, así como los animales que atraen y los dispersores de semillas”.

Desafortunadamente, los experimentos no funcionaron perfectamente y de los 5 cultivos ancestrales solo se pudo obtener estimaciones de rendimiento para dos plantas: pata de gallo (Chenopodium sp.) y erecto sanguinaria (Polygonum erectum).

Los resultados de estos experimentos revelaron que un policultivo de estas especies es más productivo que cualquier cultivo por separado como monocultivo.

Los investigadores encontraron que en conjunto, las dos plantas tienen rendimientos más altos que los promedios mundiales para cultivos domesticados estrechamente relacionados, y comparable a los rendimientos para el maíz cultivado tradicionalmente.

Estos resultados sirven para teorizar que junto con los otros cultivos perdidos conocidos, estas plantas podrían haber alimentado a miles de personas por siglos, y podrían impactar como cultivamos alimentos en el futuro.

Referencia: Experimental Cultivation of Eastern North America’s Lost Crops: Insights into Agricultural Practice and Yield Potential. Journal of ethnobiology, 2019. http://doi.org/10.2993/0278-0771-39.4.549