Por más de treinta años, el botánico colombiano Julio Betancur ha desafiado los campos minados y penetrado profundamente en el territorio selvático infestado de narcotraficantes y pandillas armadas, en un intento por documentar la rica biodiversidad de Colombia, que en términos de variedad, es superada solo por Brasil.

Para lograr su propósito, Betancur, quien es catedrático en la Universidad Nacional de Colombia y coleccionista de bromelias, ha asumido riesgos considerables para recolectar esquejes de plantas, armado solo con un cuaderno y tijeras de jardinería.

Intrincado y complejo panorama

Durante décadas, la deforestación en Colombia se ha relacionado con los candentes conflictos entre grupos paramilitares, guerrilleros y fuerzas gubernamentales, la proximidad a las plantaciones de coca (planta de la que se deriva la cocaína), las actividades mineras ilícitas, la explotación petrolera y la construcción de carreteras.

Betancur se ha expuesto a grandes peligros en un intento por documentar la rica biodiversidad de Colombia.

Pero este intrincado y complejo panorama no ha impedido que Betancur penetre selvas y bosques documentando la flora existente en el país, un trabajo al que le ha dedicado 30 de sus 59 años de vida.

Gracias a su dedicación y esfuerzo, este reconocido botánico colombiano ha contribuido con 22.999 de las 600.000 muestras presentes en el herbario de la Universidad Nacional de Colombia, el más grande del país y uno de los más importantes del continente.

El valioso aporte de Betancur a la ciencia lo ha logrado enfrentando grandes peligros y situaciones adversas. Al respecto, el botánico manifiesta enfáticamente que vale la pena correr riesgos para que su país pueda “conocer” su nutrida y valiosa biodiversidad.

En una oportunidad, tuvo un encuentro “ligeramente violento” con un grupo de narcotraficantes que encontró en la selva. Afortunadamente, los forajidos aceptaron sus explicaciones y pudo seguir su camino. En otra ocasión, los campesinos locales intercedieron para librarlo de un campo minado.

Deforestación indiscriminada

Pero los peligros no solo acechan a Betancur. La biodiversidad de Colombia enfrenta muchas más amenazas. La deforestación, principalmente de la ganadería, pero también de la minería ilegal y las plantaciones de coca, ha causado daños incalculables a las selvas del país suramericano.

Este reconocido botánico colombiano ha hecho una nutrida y valiosa contribución al herbario más grande del país y uno de los más importantes del continente.

Casi el cinco por ciento de las 169.000 hectáreas de plantaciones ilegales de coca están en áreas protegidas. La minería ilícita de oro, que utiliza técnicas perjudiciales para el medio ambiente, cubren 98.000 hectáreas, un área mayor que Berlín. En fin, un informe oficial estima que en la última década más de un millón de hectáreas de selva colombiana han sido taladas.

El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humbolt en Bogotá estima que al menos 2.100 especies de plantas están en peligro de extinción debido a la deforestación indiscriminada.

En el futuro, señala Betancur, una vez que la vegetación haya desaparecido de algún lugar, las personas sabrán qué especies vivieron allí en un momento determinado y con eso reconstruirán la historia natural de este territorio.

Referencia: Betancur, el colombiano que salva la memoria verde de la deforestación. AFP, 2019. https://bit.ly/2Mzw9NX