Es comprensible que se piense que el futuro arquitectónico y económico mundial se encuentre en países muy desarrollados como Estados Unidos, China o algunas naciones europeas, pues actualmente hay una gran cantidad de proyectos en estos territorios que nos hacen creerlo así.

Sin embargo, la verdad es que hacia allá no está el futuro, o al menos así lo cree el Banco Mundial, el cual ha afirmado que la transformación más importante de este siglo la sufrirá nada más y nada menos que el continente africano.

Se cree que para el año 2040, al menos 40.000 personas se muden a nueve ciudades ubicadas en África, teniendo como resultado que cada una sea el hogar de unas 10 millones de personas, de las cuales las más grandes serán Kinshasa, Lagos y El Cairo con 35, 32 y 24 millones de habitantes respectivamente.

Los cálculos indican que para el año 2030, Kinshasa tendrá la misma cantidad de habitantes de Madrid, es decir, unos 20 millones de personas, y para el 2075, esa cifra habrá alcanzado los 58 millones.

Sin embargo, hoy en día ninguna de estas ciudades está dentro de las más pobladas. De hecho, la que actualmente figura en el primer puesto es Tokio, Japón. Entonces ¿cómo es que podemos explicar este crecimiento poblacional tan abrupto en África? Para responder eso, debemos revisar su contexto actual.

Pobreza

Según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, en el años 2015 la República Democrática del Congo se encontraba entre los 10 países más pobres del mundo. Esto se debe a una mala gestión política que viene incluso desde el colonialismo belga en 1895 con el mandato del  rey Leopoldo II en Bélgica. Según el libro de Adam Hochschild titulado ‘El fantasma del rey Leopoldo’, durante este período murieron al menos 10 millones de personas víctimas de la esclavitud, la negligencia y la barbarie.

Posteriormente, en el país africano estuvo bajo la dictadura de Joseph-Desiré Mobutu entre noviembre de 1965 y marzo de 1997. Este mandatario impuso un régimen militar durante el cual se produjo un saqueo a los fondos estatales y se atentó contra los derechos humanos. Después de este periodo, se desataron dos guerras regionales en 1997 y 1998 que se llevó un saldo de entre cuatro y cinco millones de personas.

Como verán, esta nación no ha tenido descanso, y distintas instituciones se han percatado de ello. Por eso, desde el año 2014 las Unión Europea les ha brindado unos 100 millones de euros en ayuda humanitaria. Así mismo, Bruselas también ha proporcionado alojamiento a los refugiados con gastos comprendidos en 2 millones de euros.

Migraciones internas

Por otro lado, las migraciones intra-africanas son más altas incluso que las migraciones desde el continente hasta Europa. Se calcula que hay más de 40 millones de personas en movimiento dentro del continente, mientras que las cifras de las que salen de África no superan los 18 millones.

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África Occidental es el principal destino, dentro del cual los territorios destacados son Senegal, Ghana, Costa de Marfil, Nigeria y Sudáfrica. Hay mucho movimiento también dentro de las zonas rurales hacia las ciudades, al punto que las asfixia.

Esta constante migración viene dada por la gran cantidad de oportunidades laborales que ofrecen las ciudades y también por el cambio climático, que genera desastres naturales sobre todo en las zonas rurales.

Gracias a esto, los arquitectos y planificadores de estas grandes ciudades se han visto obligados a cubrir la demanda, por lo que han surgido proyectos como “Future Cities”, una iniciativa desarrollada por Cities Alliance y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido para ayudar a las ciudades africanas a lograr un crecimiento económico inclusivo, gestionar cambios demográficos y abordar los riesgos ambientales.

También está la “Visión 2040 de Uganda”, que busca activar al menos 5 ciudades regionales para descentralizar el flujo migratorio. Así mismo, la iniciativa de Mozambique tiene como objetivo crear corredores de crecimiento, los cuales abarcan el área de transporte, el comercio, la economía y el desarrollo humano.

Inversiones extranjeras

Por estas razones y más, África ahora es el centro de las inversiones urbanísticas extranjeras y de investigaciones arquitectónicas. Por ejemplo, el Instituto de Arquitectura Experimental de la Bauhaus Universitat Weimer, de Alemania, trabajó con el Instituto Etíope de Arquitectura, Construcción de Edificios y Desarrollo de la Ciudad para construir tres prototipos residenciales para la capital de Etiopía, Addis Abeba, con el objetivo de abordar la hiper-urbanización de la ciudad.

Sin embargo, aún se necesitan muchos fondos para enfrentar lo que se viene en el futuro, pues se calcula que son necesarios entre $130 y $170 mil millones anuales para satisfacer sus necesidades básicas de infraestructura en el continente.

Y con esto también es importante tomar en cuenta el factor climático. Por ejemplo, en Lagos el principal problema son las lluvias y el  nivel del mar, el cual está subiendo y amenaza con hundir la ciudad nigeriana, y a pesar de los proyectos que buscan enfrentar el problema, como la construcción de un dique frente al mar, parece que no será suficiente para mitigar los efectos del cambio climático.

Así mismo, la desigualdad también es un problema recurrente en el continente, pues así como hay inversiones en las zonas urbanas, muchas más están quedando descuidadas. Esto se hace a modo de buscar inversiones extranjeras para las zonas élite, pero genera un choque fuerte con respecto a las masas empobrecidas.

Por estas y más razones, es importante la planificación urbana en el continente para combatir estos graves problemas de infraestructura y planificación. De esta forma, se garantizará que en un futuro los millones de habitantes de la zona puedan vivir en condiciones dignas, con igualdad de oportunidades y en un ambiente seguro que les garantice calidad de vida.

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