La quimiorradioterapia concurrente es la terapia curativa estándar para muchos cánceres localmente avanzados. Sin embargo, esta opción terapéutica está asociada con una morbilidad sustancial, incluyendo mucositis oral, esofagitis, náuseas, vómitos, pérdida de peso significativa y lesiones pulmonares.

Estos efectos secundarios pueden resultar en hospitalizaciones no planificadas, visitas al departamento de emergencias, interrupciones del tratamiento que pueden disminuir la eficacia del mismo y un desempeño disminuido del paciente.

Riesgo significativamente menor

Durante décadas, la quimiorradioterapia concurrente se ha administrado utilizando radiación de fotones, la cual utiliza múltiples haces de rayos X para irradiar un objetivo tumoral, pero inevitablemente parte de esta radiación va más allá del objetivo y termina afectando tejidos sanos.

Un análisis encontró que el riesgo de toxicidad era dos tercios menor para los pacientes con tratados con terapia de protones.

La radioterapia de protones es un tratamiento que ha surgido como una modalidad alternativa de tratamiento con radiación que dirige los protones al objetivo del tumor, donde depositan la mayor parte de su dosis de radiación a una profundidad finita en el tejido con mínima radiación residual más allá del objetivo.

Un análisis ampliado realizado por investigadores de la Universidad de Pensilvania encontró que la terapia de protones conduce a un riesgo significativamente menor de efectos secundarios, en comparación con la radiación tradicional, y a la vez, evidenció que las tasas de curación entre las dos opciones son casi idénticas.

Para este estudio, los investigadores evaluaron los efectos secundarios de grado tres o superiores, definidos como efectos secundarios lo suficientemente graves como para que los pacientes sean hospitalizados.

A tal fin, el equipo evaluó los datos de 1.483 pacientes con cáncer que recibieron radiación y quimioterapia al mismo tiempo. De estos, 391 pacientes recibieron terapia de protones, mientras que 1.092 se sometieron a tratamiento con fotones.

Reducción de la toxicidad

Todos los pacientes tenían cáncer no metastásico y estaban en tratamiento destinado a ser curativo. Se incluyeron pacientes con cáncer cerebral, cáncer de cabeza y cuello, cáncer de pulmón, cáncer gastrointestinal y cáncer ginecológico tratados con quimiorradiación concurrente.

Inevitablemente, parte de la radiación de fotones termina afectando los tejidos sanos que circundan el tumor.

El resultado primario fue si los pacientes experimentaron o no efectos secundarios adversos de grado tres o más dentro de los 90 días de tratamiento. En el grupo de pacientes tratados con terapia de protones, solo el 11,5 por ciento (45) lo hicieron, en comparación con el 27,6 por ciento (301) de los pacientes tratados con terapia de fotones.

Un análisis ponderado de ambos grupos de pacientes, que controlaba otros factores que pueden haber llevado a diferencias entre los grupos de pacientes, encontró que el riesgo relativo de una toxicidad severa era dos tercios menor para los pacientes con tratados con terapia de protones en comparación con los pacientes tratados con terapia de fotones.

La supervivencia general y la supervivencia libre de enfermedad fueron similares entre los dos grupos, lo que sugiere que la reducción de la toxicidad observada con la terapia de protones no tuvo el costo de una efectividad reducida.

Los investigadores resaltan que estos resultados apuntan a la promesa de que la terapia de protones puede ser una forma de administrar terapia sistémica intensificada y / o radioterapia de dosis más altas de manera más segura, lo que podría mejorar los resultados de supervivencia en pacientes oncológicos.

Referencia: Comparative Effectiveness of Proton vs Photon Therapy as Part of Concurrent Chemoradiotherapy for Locally Advanced Cancer. JAMA Oncology, 2019. https://doi.org/10.1001/jamaoncol.2019.4889