La malaria es una de las enfermedades infecciosas más importantes del mundo, afectando anualmente a aproximadamente 200 millones de personas a nivel global, con énfasis en la población más vulnerable. Cuando el parásito de la malaria establece infección en el huésped, transforma los glóbulos rojos sanos en versiones rígidas de sí mismos que se “estancan” dificultando el transporte de oxígeno.

A pesar de su alta prevalencia y del significativo número de investigaciones realizadas al respecto, los científicos no cuentan con una comprensión plena de cómo el parásito de la malaria se infiltra de manera tan efectiva en los glóbulos rojos, hasta ahora.

Red de interacción integral

Un equipo de investigadores de la Universidad de Agricultura y Medicina Veterinaria de Obihiro, y la Universidad de Tokio ha detallado un mapa de red de interacción integral de cómo la malaria trafica entre células huésped humanas.

Los hallazgos allanan el camino para un mayor estudio y discusión sobre el mecanismo molecular que las infecciones utilizan para afectar a los glóbulos rojos humanos.

Para el estudio, el equipo se enfocó en Plasmodium falciparum, el parásito que causa la forma más grave de malaria. Este parásito infecta un glóbulo rojo del huésped, lo que desencadena la producción de varias proteínas en el citoplasma de la célula transformando en última instancia su forma física.

Esta transformación no solo hace que las células se estanquen en su lugar, a salvo de la respuesta inmune del cuerpo, sino que también ayuda al parásito a viajar a la superficie de la célula e infectar a otras. Juntas, las proteínas trabajan para proliferar el parásito, lo que lleva a la propagación del parásito de la malaria.

Anteriormente, era difícil entender cómo funciona el parásito con las proteínas desencadenadas porque se predijo que el parásito exportaría alrededor de 400 proteínas, pero otro estudio encontró que las proteínas sin la secuencia genética específica también podrían exportarse al citoplasma de la célula.

Un mapa completo

En este estudio, los investigadores optaron por centrarse en una de estas proteínas sin la marca parásita: la proteína de unión al esqueleto 1 (SBP1), que se sabe es muy importante para la propagación de la malaria, a fin de comprender cómo la infección transita dentro y más allá de las células huésped.

La malaria afecta a millones de personas a nivel global, con énfasis en la población más vulnerable: niños y adultos mayores.

Para ello, los investigadores utilizaron espectrometría de masas altamente sensible y obtuvieron imágenes de las proteínas que interactúan con SBP1 durante todo el proceso de proliferación, lo que condujo a la identificación de varias proteínas específicamente conectadas para transformar la célula huésped.

La investigación proporcionó un mapa completo de las interacciones de la proteína SBP1 las cuales aportan nueva y valiosa información sobre las complejas relaciones y la interacción entre las proteínas del huésped y el parásito.

Estos hallazgos, señalan los autores del estudio, también allanan el camino para un mayor estudio y discusión sobre el mecanismo molecular que las infecciones utilizan para afectar a los glóbulos rojos humanos.

Referencia: A High-Resolution Map of SBP1 Interactomes in Plasmodium falciparum-infected Erythrocytes. iScience, 2019. https://doi.org/10.1016/j.isci.2019.07.035