El David es una de las esculturas más famosas de todo el mundo. Elaborada en mármol blanco, representa al rey David mencionado en La Biblia en un momento previo a su enfrentamiento con el gigante Goliat

Miguel Ángel Buonarroti la creó entre los años 1501 y 1504, y desde entonces es considerada como una de las obras maestras del según la mayoría de los historiadores. Pero aún en la actualidad es motivo de interés no solo para estos, sino también para la ciencia médica.

Y es que un médico estadounidense ha descubierto un detalle anatómico en la estatua que pasó desapercibido durante más de 500 años. Pero lo más relevante no es eso, sino que este detalle fue plasmado en la obra artística más de un siglo antes de su descubrimiento y documentación científica.

Emociones y distensión de la vena yugular

Las venas yugulares son aquellas que llevan la sangre desoxigenada desde la cabeza hacia el corazón a través de la vena cava superior. En la gran mayoría de las esculturas y representaciones de la fisiología cotidiana de las personas vivas la vena que se extiende desde la parte superior del torso hasta el cuello no se puede ver.

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David, de Miguel Ángel, fue elaborada entre 1501 y 1504, y presenta detalles anatómicos registrados más de un siglo después.

Sin embargo, en el David, esta vena aparece claramente “distendida” y se ve por encima de su clavícula, como ocurriría en cualquier joven sano que esté experimentando emoción por enfrentarse a un oponente letal como Goliat.

En el contexto de un estado de excitación temporal, la yugular puede destacar en el cuerpo de esta manera. Y es precisamente este contexto en el que la representó el artista en su obra sobre el rey.

El Dr. Daniel Gelfman, quien vio la estatua de David en la Galería de la Academia de Florencia este año, resalta que “Miguel Ángel, como algunos de sus contemporáneos artísticos, tenía entrenamiento anatómico” en un comunicado de la revista JAMA Cardiology. “Me di cuenta de que Miguel Ángel debe haber notado una disensión venenosa yugular temporal en individuos sanos que están emocionados”.

Aunque es necesario resaltar que la distensión de la vena yugular también puede ocurrir cuando existen enfermedades como “presiones intracardíacas elevadas y posible disfunción cardíaca, señaló.

Miguel Angel lo descubrió antes que la ciencia

Pero Gelfman también destaca el hecho impresionante de que Miguel Angel fuera consciente de esto incluso antes de que fuera documentado por el médico William Harvey en el año 1628, más de un siglo después.

“En el momento en que se creó el David, en 1504, el anatomista y el médico William Harvey aún no había descrito la verdadera mecánica del sistema circulatorio. Esto no ocurrió hasta 1628”.

Dado su conocimiento de la anatomía y observación aguda, es probable que este detectara cambios en el comportamiento de la vena por su propia cuenta. Y es que no ocurrió únicamente con la estatua de David, sino también en su escultura de Moisés en la tumba del papa Julio II en Roma, donde se le observa “sentado en un estado excitado”.

En contraste, en su obra la Piedad, la vena yugular de Jesús, que es representado fallecido sobre el regazo de su madre, no está distendida ni visible, coincidiendo así con los decretos anatómicos posteriores.

“Estoy sorprendido de su capacidad para reconocer este hallazgo y expresarlo en su obra de arte en un momento en que había información tan limitada en fisiología cardiovascular. Curiosamente, incluso hoy, este fenómeno no se discute en los típicos libros de texto de cardiología”.

La importancia de la observación en el entorno médico

Pero además de deleitar el espíritu, este descubrimiento también puede servir como un llamado de atención a los médicos de la actualidad. Dos cardiólogos que leyeron el informe de Gelfman resaltan el poder diagnóstico que tiene la simple observación de los pacientes.

El Dr. David Friedman, que dirige los servicios de insuficiencia cardíaca en el Hospital Long Valley Jewish Valley Stream de Northwell Health, señala que “El signo de David” debería recordar a los médicos “las sutilezas del examen físico clínico, cómo se relaciona con la salud del paciente o el deterioro, y ayuda a cerrar la brecha de cómo la medicina todavía está en algunos casos , también, un arte también”.

Según Gelfman, esta es la primera vez que la distensión yugular representada por Miguel Ángel en su obra ha sido observada y registrada en la literatura médica, a pesar de haber estado allí durante más de 500 años.

Referencia:

A Medical Insight in Michelangelo’s David, ‘Hiding in Plain Sight’. https://www.usnews.com/news/health-news/articles/2019-12-26/a-medical-insight-in-michelangelos-david-hiding-in-plain-sight