En la última década ha habido una revolución silenciosa en el campo de la arqueología, permitiendo virtualmente a los especialistas ver a través del suelo sin excavar. Los avances en paleogenómica, geofísica, química del suelo y teledetección aceleran los descubrimientos y ayudan a los arqueólogos a comprenderlos mejor.

Esto es particularmente evidente en el estudio de la evolución humana. Hace solo 20 años, nadie podría haber imaginado lo que los científicos conocerían sobre el pasado profundo de la humanidad, y mucho menos cuánto conocimiento podría extraerse de un dedal de tierra, un rasguño de placa dental o satélites en el espacio.

Nuevas técnicas y métodos

Por ejemplo, muchos descubrimientos recientes han sido posibles gracias a la paleogenómica, la nueva ciencia del ADN antiguo. Desde que los científicos secuenciaron por completo el primer genoma humano antiguo en el año 2010, los datos de miles de individuos han arrojado nuevos conocimientos sobre los orígenes y la historia temprana de nuestra especie.

La tecnología LIDAR permite mapear superficies 3D y visualizar paisajes en la superficie terrestre.

Un descubrimiento sorprendente es que, aunque nuestros linajes se separaron hace 800.000 años, los humanos modernos y los neandertales se aparearon varias veces durante la última Edad de Hielo. Es por eso que muchas personas hoy en día poseen algo de ADN neandertal.

El estudio del ADN antiguo permitió a los investigadores identificar por primera vez a los misteriosos denisovanos, que se cruzaron con nosotros y los neandertales. Aunque la mayoría de los estudios aún se llevan a cabo en huesos y dientes, ahora es posible extraer ADN antiguo de otras fuentes, como tierra de cuevas y goma de mascar de 6.000 años de antigüedad.

Las aplicaciones van mucho más allá de los humanos. La paleogenómica está produciendo sorprendentes descubrimientos sobre plantas y animales a partir de semillas y esqueletos antiguos.

Pero el ADN no es la única molécula que revoluciona los estudios del pasado. La paleoproteomía, el estudio de proteínas antiguas, puede determinar la especie de un fósil y recientemente ha vinculado un simio extinto de 2,70 metros de altura y unos 600 kilogramos que vivió hace casi 2 millones de años con los orangutanes de hoy.

El cálculo dental es particularmente informativo ya que revela desde quién bebía leche hace 6.000 años hasta la sorprendente diversidad de plantas, probablemente medicinales, en las dietas neandertales. El cálculo dental puede ayudar a los científicos a comprender enfermedades antiguas y cómo el microbioma intestinal humano ha cambiado con el tiempo.

Otros enfoques

Si bien las biomoléculas ayudan a los investigadores a ampliar los detalles microscópicos, otros enfoques les permiten una visión a distancia. Los arqueólogos han utilizado la fotografía aérea desde la década de 1930, pero las imágenes satelitales ampliamente disponibles ahora permiten a los investigadores descubrir nuevos sitios y monitorear los existentes.

Muchos de los descubrimientos arqueológicos recientes han sido posibles gracias a la paleogenómica, la ciencia que estudia el ADN antiguo.

Originalmente desarrollado para aplicaciones espaciales, los científicos ahora usan LIDAR (acrónimo de Laser Imaging Detection and Ranging), un dispositivo que permite determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o superficie utilizando un haz láser, para mapear superficies 3D y visualizar paisajes en la superficie terrestre. Como resultado, las ciudades antiguas están emergiendo de una densa vegetación en lugares como México, Guatemala, Camboya y Sudáfrica.

Las tecnologías que pueden asomarse bajo tierra desde la superficie, como el radar de penetración terrestre, también están revolucionando el campo de la arqueología, por ejemplo, revelando estructuras previamente desconocidas en Stonehenge.

Gracias a los métodos y técnicas disponibles en la actualidad los arqueólogos pueden hacer su trabajo sin siquiera cavar un hoyo.

Estos avances permiten una visión profunda de la historia compartida de la humanidad y proveen de entendimientos y nuevos conocimientos que son relevantes y beneficiosos en el presente y el futuro.

Referencias:

Twenty-first century approaches to ancient problems: Climate and society. PNAS, 2016. https:// doi.org/10.1073/pnas.1616188113

Dig this. Biomolecular archaeology provides new insights into past civilizations, cultures and practices. EMBO Reports, 2007. https://doi.org/10.1038/sj.embor.7400923

Ancient human genome sequence of an extinct Palaeo-Eskimo. Nature, 2010. https://doi.org/10.1038/nature08835