Como muchos saben, aunque su eficacia es ínfima en comparación con los efectos adversos, el consumo indiscriminado de los opioides ha dado lugar a una crisis de sobredosis y muertes.

El número de muertes por sobredosis de estas drogas parece haber disminuido a nivel nacional en Estados Unidos en 2018, la primera disminución observada en casi tres décadas. Sin embargo, la tasa de mortalidad por sobredosis sigue siendo casi siete veces mayor que hace una generación, por lo que la situación merece acciones contundentes.

Pero para poder tomarlas, es necesario anticiparse al problema para poder abordarlo a tiempo. Tal como indica el sargento Julio Fernández, de la Fuerza de Tarea Antidrogas de la Guardia Nacional de Nueva York, “no podemos adelantarnos a una situación que ya pasó. Este tipo de información tiene que darse casi instantáneamente o de lo contrario los narcóticos que estamos tratando de rastrear ya se habrán vendido, y ya estarán en el próximo lote” .

Fernández participó en la creación de un nuevo sistema analítico conocido como Hudson Valley Interlink, dentro del cual se ingresa información recolectada de algunas salas de emergencia en el Valle del Hudson de Nueva York.

Un sistema que procesa información sobre drogas

Cuando un paciente llega al departamento de emergencias, una enfermera u otro trabajdor autorizado ingresa información de datos sobre la sobredosis y el medicamento implicado. También hacen preguntas como “¿Tiene una vivienda estable? ¿Tienes comida?”, pero los pacientes conservan su anonimato en términos legales. A pesar de ello, los usuarios del sistema pueden obtener información general sobre la edad, género estado de la vivienda de las personas con el problema.

A la izquierda, Kathleen Sheehan, directora de Servicios de Emergencia y Trauma, que habla con Sarah Horn, en el centro, y la Gerente Principal de Casos, Jeanne Icolari, en la sala de emergencias del Hospital St. Luke’s Cornwall en Newburgh. Crédito: AP/Frank Franklin II.

Si hay un aumento en la dosis, el sistema enviará alertas de texto a los proveedores de salud y trabajadores de la comunidad, pudiendo así detectar de qué drogas se ha estado abusando para así tomar acciones más rápidas para detener su evolución.

Además de anónima, la participación también es voluntaria. Si los pacientes no quieren responder las preguntas planteadas, los trabajadores simplemente ingresarán los datos disponibles.

Kathy Sheehan, directora de servicios de emergencia y trauma en St. Luke’s, ha informado que son muchos los pacientes que cooperan, pero también se han registrado muchos que prefieren no hablar. “Son privados”, dijo, “tal vez tengan miedo de las repercusiones”.

Limpieza de agujas en cuestión de días

El sistema procesa una variedad de datos y proporciona visiones casi en tiempo real de los estragos de la crisis de drogas alimentada por opioides. Según Fernández, este sistema ha permitido rastrear el aumento del fentanilo en la cocaína.

Dawn Wilkin, directora de servicios de prevención de Caridades Católicas de Orange, Sullivan y Ulster, señaló que el sistema ha servido como una guía para los trabajadores de salud para saber dónde hacer la “limpieza de agujas” en apenas días, en lugar de esperar una semana o más.

Este es tan solo uno entre una serie de sistemas de vigilancia adoptados en todo el país por la policía, agencias gubernamentales y grupos comunitarios. La idea es “difundir esa información de la manera más eficiente y rápida que podamos”, comentó Daniel Maughan, vicepresidente senior de St. Luke’s.

Dos hospitales al norte de la ciudad de Nueva York que prestan servicios en áreas afectadas por el abuso de drogas decidieron adoptarlo a principios de año: el Hospital St. Luke’s Cornwall en Newburgh y el Hospital Regional de Ellenville.

Aunque se ha anunciado que el Centro Médico Regional Catskill empezará a ingresar información y que el Centro Médico Regional Orange en Middletown comenzará a ingresar datos el próximo mes. Los administradores se encuentran hablando con otros hospitales de la región para que se unan al proyecto.

Otros sistemas de rastreo de opioides en EE.UU.

También en el noreste de Minnesota se ha implementado un sistema piloto en el que se ha involucrado seis hospitales, el cual utiliza también los datos de informes de casos presentados por el personal de la sala de emergencias para detectar advertencias sobre grupos de sobredosis o síntomas inusuales. Aunque este también analiza muestras de sangre u orina de un subconjunto de pacientes para poder detectar la exposición del paciente al fentanilo u otras sustancias.

Así también, en Michigan existe el Sistema de Vigilancia de Sobredosis de Opioides que procesa los datos de los casos en los que se administró naloxona con sobredosis. Este es mantenido por el Centro de Prevención de Lesiones de la Universidad de Michigan.

Y uno de los más importantes, el Programa de aplicación de mapeo de detección de sobredosis (ODMAP), fue diseñado por por el programa del Área de Tráfico de Drogas de Alta Intensidad en el área de Washington/Baltimore y se encuentra en 48 estados. Registra datos sobre sospechas de sobredosis que incluyen ubicaciones, horarios, dosis de naloxona, edades de las víctimas y drogas sospechosas.

Referencia:

To battle opioid crisis, some track overdoses in real time. https://federalnewsnetwork.com/government-news/2019/12/to-battle-opioid-crisis-some-track-overdoses-in-real-time/