Días atrás, reseñamos un estudio que revelaba que la pérdida de peso sostenida en mujeres posmenopáusicas podía reducir considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer de seno, sobre todo en aquellos que no usaban hormonas.

Ahora una nueva investigación ha asociado una vez más la obesidad con este tipo de cáncer, pero también con el tratamiento. A pesar de que los estudios para desarrollar nuevos tratamientos continúan, las antraciclinas siguen siendo las más empleadas contra el cáncer de mama, en combinación con otros fármacos más actuales como trastuzumab.

Sin embargo, hay un efecto adverso relacionado con ambos tipos de drogas: tanto las antraciclinas como el trastuzumab figuran como principales culpables de enfermedad cardíaca inducida por la quimioterapia.

Pero según los hallazgos publicados en la revista PLOS Medicina, el sobrepeso o la obesidad son factores de riesgo importantes que influyen en la mayor ocurrencia de cardiotoxicidad en pacientes con cáncer de mama tratados con quimioterapia.

La obesidad no encaja con la quimioterapia

Investigaciones recientes habían demostrado que el sobrepeso o la obesidad son factores de riesgo de cardiotoxicidad en estos casos. El problema es que en aquel momento no se consideraron otros factores de riesgo cardíaco clásicos como edad avanzada, quimioterapia concomitante o radioterapia previa, tabaquismo, hipertensión arterial o diabetes.

Pero en esta oportunidad, los investigadores lograron demostrar que la obesidad está asociada con un riesgo tres veces mayor de cardiotoxicidad en pacientes tratadas con quimioterapia con cáncer de seno en etapa temprana, independientemente de estos factores.

Para declararlo, consultaron el estudio nacional francés de toxicidad por cáncer de mama (CANTO) que reúne información de 26 centros de cáncer, de los cuales extrajeron datos de 929 pacientes con cáncer de mama en estadio I a III que fueron tratadas con antraciclina y/o trastuzumab. Los datos fueron recolectados entre 2012 y 2014.

Las antraciclinas y el trastuzumab son los principales culpables de la enfermedad cardíaca inducida por la quimioterapia.

Al analizarlos, encontraron que casi la mitad de la población de mujeres estudiadas tenía sobrepeso u obesidad, y 22 meses después de haberse sometido a la quimioterapia, 29 de las pacientes presentaron cardiotoxicidad, lo cual representa el 3.2 por ciento de la muestra.

Cuando compararon a las mujeres con obesidad con las del grupo de peso normal, observaron que las primeras eran más propensas a la la cardiotoxicidad (8/466 frente a 9/171), independientemente de que presentaran otros factores de riesgo de cardiotoxicidad.

Los investigadores encontraron una relación independiente de la cardiotoxicidad con la obesidad y la administración de trastuzumab. Aunque también reconocen limitaciones potenciales en su investigación, como el sesgo de selección y un período de seguimiento relativamente corto.

Pero sin lugar a dudas, los resultados pueden servir como impulso para nuevas investigaciones sobre los mecanismos subyacentes que vinculan la obesidad con la cardiotoxicidad. Estudiar este tema más a fondo podría dar lugar a nuevas estrategias para evaluar el riesgo de complicaciones cardíacas luego de este tipo de tratamientos.

Referencia:

Association of body mass index and cardiotoxicity related to anthracyclines and trastuzumab in early breast cancer: French CANTO cohort study. https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1002989