Este año, en menos de 6 meses se sucedieron dos desastres aéreos que terminaron en la muerte de más de 300 personas. Ambos accidentes tuvieron como protagonista al modelo de avión 737 Max de la empresa Boeing.

Luego de que el segundo accidente tuviera lugar, todas las miradas apuntaron directamente a la empresa y a sus controles de seguridad. Todo ello desencadenó que se iniciara una investigación al respecto y que se aterrizaran todos los aviones de este modelo para evitar que ocurriera un tercer accidente.

Un problema de medias verdades

Durante el proceso, se descubrió que varios de los controles de la Federal Aviation Administration (FAA) habían sido burlados. Incluso, quedo determinado que un empleado de la empresa había escondido algunos detalles sobre el funcionamiento del avión durante la inspección de seguridad.

Este incluso llegó a comentar a un piloto de la empresa que “básicamente le había mentido” al inspector de la FAA. Con una declaración tan contundente como esa, queda claro que la empresa está pasando por un serio problema de manejo interno.

Como consecuencia de estas acciones, las vidas de muchas personas se han perdido y nadie está dispuesto a olvidarse de eso. Por ello, ahora Boeing tendrá que redoblar sus esfuerzos tanto por mejorar exponencialmente como por conseguir de nuevo la confianza de las personas (al igual que la de la FAA).

Cambiando la imagen de la compañía

Como uno de los pasos que ha dado la empresa en pro de modificar su imagen, esta está cambiando a algunos de los altos directivos que se vieron implicados en este problema. Recientemente, el CEO de la empresa, Dennis Muilenburg, de hecho, a renunciado a su cargo públicamente.

Lo que implica que, a partir de ahora, ya no forma parte de la mesa directiva de la compañía. Además de separarse de la misma, él de forma particular ha ofrecido una compensación a todas las familias que fueron afectadas en este par de accidentes.

Para suplir a Muilenburg han elegido al jefe de la mesa directiva David Calhoun. Sin embargo, este iniciará sus funciones como CEO solo a partir de enero del año siguiente. Por lo que, durante este breve periodo de tiempo, el CFO Greg Smith portará también el cargo de CEO.

¿Qué pasará con el 737 Max?

Así como la empresa está realizando cambios internos, también lo está haciendo la producción de estos aviones. Desde que sus permisos se suspendieron este año, se esperaba que estos se volvieran a revisar y estuvieran de vuelta en el aire para fines de este 2019.

Sin embargo, las revisiones se han retrasado hasta el 2020 sin una fecha fija. Debido al optimismo de la empresa, por este año esta continuó con la fabricación de estos aviones hasta conseguir un lote nuevo de estos modelos de más de 400 unidades.

Este nuevo retraso ha hecho que la empresa ya no esté tan segura de su vuelta al aire, por lo que, para el 2020 la fabricación de los 737 Max quedará completamente paralizada, hasta nuevo aviso.