En la actualidad, nuestro mundo se caracteriza por un estado constante de conexión. Personas alrededor del planeta tienen la posibilidad de interactuar como nunca antes y esto hace que mucho del modo en el que nos interrelacionamos empiece a mutar.

Ahora, las cosas han llegado a un nuevo nivel con la aparición del llamado Internet of Things (IoT). Gracias a este, no son solo las personas las que se comunican, sino también los equipos.

Debido a esto, ahora es posible que estos, junto a la tecnología, realicen tareas que antes no se podían ni imaginar. De estas novedades, han surgido conceptos como los hogares inteligentes y los autos que se manejan solos e interactúan entre ellos.

A pesar de que ambos se han convertido en grandes avances, aún existe una pared que les impide desarrollarse más. Esta tiene que ver con el modo en el que sus señales son enviadas y recibidas.

El problema del IoT

En resumen, lo que limita al IoT para volverse más accesible y común en el mundo es una mejor plataforma de transmisión. Si bien es cierto que la cantidad de información que estos suelen intercambiar no es tan grande, es necesario que cuenten con un gran espacio para moverse y no chocar e interferir entre ellas.

Por ello, muchos de los equipos y satélites diseñados para la IoT terminan siendo mucho más grandes y costosos de lo que en verdad se esperaría. Todo para poder darle a la información el espacio necesario para moverse de un equipo a otro.

¿Nuevas soluciones?

Ahora, una nueva investigación que fue publicada en International Journal of Satellite Communications and Networking ha demostrado que existen nuevas formas de llevar a cabo esta tarea. Por lo general, el espacio extra viene con la intención de evitar que un mensaje se superponga a otro y se cree ruido en las transmisiones.

Este nuevo enfoque, en lugar de evitar la creación del mismo, lo busca. Básicamente, plantea que, para evitar el ruido, hay que aumentarlo.

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En resumidas cuentas, esto se trata de tomar el mensaje y enviarlo repetido muchas veces para todos y cada uno de los comandos, sin importar que se superponga a los otros mensajes. A pesar de que esto en un inicio puede sonar caótico, el secreto de todo se encuentra en la forma en la que los datos después son recibidos.

El repetir constantemente el mensaje asegura que este llegue a su receptor, aunque sea poco a poco a través de las varias repeticiones. De este modo, no ha que esperar que una señal termine para enviar la otra y se pueden crear equipos más pequeños y menos costosos que permitan aumentar la presencia del IoT en el mundo.

¿Cómo cambia esto las cosas?

Como ya lo mencionamos, la llegada de este nuevo método cambia el paradigma de lo que se entendía hasta ahora como IoT. Gracias a él, este tipo de tecnología puede comenzar a fabricarse con más facilidad y también a menores costos.

A la larga, esto se traduce como una mayor presencia de la misma en el mercado. Lo que, significa que esta tendrá más posibilidades de llegar a más hogares, negocios y equipos para volverse un elemento más de nuestra cotidianidad.

Un futuro conectado

Está claro que nuestro futuro está íntimamente ligado con los avances de la tecnología y viceversa. Primero, nosotros la usamos para conectarnos y ahora, hemos aprendido a hacer que esta se conecte consigo misma de modos antes impensables.

La aparición de las comunicaciones machine to machine (M2M) cambiarán para siempre la forma en la que vivimos y en la que nuestros equipos de uso cotidiano funcionan. Ahora, solo nos queda esperar a que comience a volverse más un elemento de nuestro día a día y podremos ver cómo, poco a poco, el proceso de mutación va ocurriendo mientras nos dirigimos a un futuro más conectado que nunca.

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