Los resultados de una reciente investigación muestran que trabajar horas extras en realidad puede tener algunas consecuencias bastante graves para la salud.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Laval, en Quebec, Canadá, encontró que las personas que trabajan en una oficina más allá de las habituales 35 horas por semana, tienen una mayor probabilidad de tener presión arterial alta, incluida una forma que puede pasar desapercibida durante un examen médico de rutina, conocida como hipertensión enmascarada.

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Impacto en la salud

La hipertensión (presión sanguínea elevada o presión arterial alta), cuya prevalencia a nivel global se estima que supera 1.100 millones de personas, es una condición médica seria que aumenta significativamente los riesgos de enfermedades del corazón, el cerebro, los riñones y otras enfermedades.

El estudio encontró que las largas jornadas de trabajo son un factor de riesgo independiente para la hipertensión enmascarada y sostenida.

A fin de determinar el impacto que los horarios laborales extendidos pueden tener en la salud, específicamente su efecto en la presión arterial, el equipo de investigación analizó los datos de 3.547 empleados de tres instituciones públicas registrados en tres puntos temporales en un periodo de 5 años.

El estudio de la información recopilada reveló que trabajar entre 41 y 48 horas cada semana se relacionó con una probabilidad 54 por ciento mayor de tener hipertensión enmascarada y una probabilidad 42 por ciento mayor de tener hipertensión sostenida: lecturas elevadas de presión arterial dentro y fuera de un entorno clínico.

Relación evidenciada

Del mismo modo, superar las 49 horas semanales de jornada laboral se relacionó con una probabilidad 70 por ciento mayor de tener hipertensión enmascarada y una probabilidad 66 por ciento mayor de tener hipertensión sostenida.

La hipertensión aumenta significativamente los riesgos de enfermedades del corazón, entre otras complicaciones.

En total, casi el 19 por ciento de los trabajadores tenían hipertensión, incluyendo a empleados que ya tomaban medicamentos para tratar la afección, y más del 13 por ciento de los trabajadores tenía hipertensión enmascarada y no recibía tratamiento para la presión arterial alta.

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Esta asociación se mantuvo después de ajustar factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, incluyendo edad, sexo, nivel educativo, ocupación, tabaquismo, índice de masa corporal, así como la diabetes mellitus, los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares y la tensión laboral.

Estos resultados, explican los autores del estudio, sugieren que las largas jornadas de trabajo son un factor de riesgo independiente para la hipertensión enmascarada y sostenida.

Referencia: Long Working Hours and the Prevalence of Masked and Sustained Hypertension. Hypertension, 2019. https://doi.org/10.1161/HYPERTENSIONAHA.119.12926

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