Seguramente has escuchado alguna vez que durante la época decembrina aumentan las tasas de suicidio, y no se trata de un mito. A pesar de que para muchas personas la llegada de la Navidad está llena de emoción, descanso y la posibilidad de compartir buenos momentos en familia, para muchos otros es motivo de angustia, depresión, y en lugar de reunirse con otros, prefieren aislarse.

Bien sabemos que las relaciones humanas son complejas, y más aún dentro de las familias. Sin embargo, muchos hacen caso omiso de las diferencias y los rencores durante esta época para sentirse integrados. Pero cada cabeza es un mundo, y no todos reaccionan de la misma manera. Y aunque quisieran, simplemente no logran sentirse bien dentro de ciertos grupos de personas.

Los hallazgos de una investigación reciente abordada por la profesora Michelle Munson de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Nueva York y sus colegas sugieren que el aislamiento estacional o de otro tipo no debe tomarse para nada a la ligera. Se refieren a este como un “potente asesino” en la sociedad estadounidense, casi equivalente a fumar casi un paquete de cigarrillos al día.

De modo que es necesario abordar el problema, y no necesariamente yendo a terapia o tomando antidepresivos. En una entrevista reciente, dos especialistas han arrojado una serie de recomendaciones útiles para lidiar con el aislamiento en estas fiestas.

Un gesto amable hacia alguien aislado

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Aunque estemos aislados, hacer un gesto amable a alguien en una situación similar puede hacernos sentir mejor.

Las vacaciones pueden amplificar los desafíos relacionados con la soledad y la desconexión, y lejos de hacerlas sentir más descansadas y renovadas, pueden derribarlas. Quienes se conocen y son conscientes de que esto les afecta pueden estar preguntándose cómo protegerse durante estos períodos.

Los expertos sugieren comer bien y hacer ejercicio, ambos hábitos saludables durante todo el año. Pero un método más innovador y poco frecuente es que contactar a alguien que esté más aislado que nosotros y ofrecer un buen gesto. No solo podría ser favorable para el otro, sino también para quien tiene la iniciativa.

Dar prioridad a las relaciones que en realidad nos hacen bien

Pero Suzanne Brown, de la Universidad Estatal de Wayne, también hace mención de la importancia de reunirse con las personas indicadas. Muchas veces evitamos a nuestras familias porque dentro de ellas hay miembros que simplemente no nos hacen bien.

El hecho de tener personas a nuestro alrededor no solo puede no ayudarnos a sentirnos menos aislados, sino que puede incrementar esta carga. “Identificar relaciones y compromisos interpersonales que aportan significado y satisfacción, y tomar decisiones para perseguirlos, es una forma de hacer que las vacaciones sean más gratificantes”.

Hacer lo que nos gusta y trabajo voluntario

Pero a veces la soledad no está por un aislamiento intencional, sino por factores que se escapan del control de una persona. Munson recomienda a aquellos que no tienen un amigo o un familiar al cual llamar o visitar, hacer una lista de tres actividades que les guste hacer.

Pero si nada de esto funcionara, también serviría ocupar la mente en cosas diferentes. A veces nos sentimos mal por nuestra situación, sin embargo, echamos un vistazo a las vidas de otros y nos percatamos de que en realidad somos afortunados.

Munson también recomienda asistir como voluntario a un centro de beneficencia o simplemente hacer labores sociales dentro de la comunidad durante las vacaciones. Ayudar a los demás es un técnica potencial para disminuir el aislamiento y aumentar el empoderamiento.

Referencia:

A Guide to Navigating Holiday Loneliness. https://www.nyu.edu/about/news-publications/news/2019/december/AGuideToNavigatingHolidayLoneliness.html