Cada vez hay más evidencia de que la acidificación de los océanos, un proceso fomentado por el cambio climático derivado de la actividad humana, tiene profundos efectos en la biología, distribución, morfología, comportamiento y fisiología de los organismos marinos.

Acorde con esta noción, los resultados de una reciente investigación muestran que los tiburones, uno de los depredadores más formidables del mundo, pueden perder su lugar en la parte superior de la cadena alimentaria marina por el calentamiento y la acidificación de los océanos.

Capacidad comprometida

La investigación, dirigida por científicos de la Universidad de Stellenbosch en Suráfrica, encontró que, a medida que aumentan los niveles de acidez del agua, los dientes y las escamas de los tiburones pueden comenzar a corroerse, comprometiendo su capacidad de nadar, cazar y alimentarse.

Un dentículo de tiburón visto bajo un microscopio óptico.

Con el propósito de estudiar los efectos de la exposición a largo plazo al agua acidificada, el equipo de investigación capturó en aguas de Ciudad del Cabo un grupo de tiburones tímidos (Haploblepharus edwardsii), una pequeña especie endémica surafricana cuyo número poblacional no está amenazado.

Los investigadores transportaron los peces a un acuario donde se aclimataron durante cuatro meses. Posteriormente, el conjunto de tiburones se dividió en 2 en grupos: control y experimentales.

Los animales de control permanecieron en un acuario con un pH levemente básico de 8.1, que coincide con el del océano, mientras que los animales experimentales fueron expuestos a una reducción gradual del pH que llegó a 7.3, el nivel que se prevé que el agua del océano alcance si las emisiones de dióxido de carbono continúan.

Reducción significativa

Después de 9 semanas, un análisis de microscopía electrónica reveló que las concentraciones de calcio y fosfato en los dentículos (escamas) de los tiburones se redujeron significativamente. Alrededor del 25 por ciento de las escamas del grupo experimental estaban corroídas, en comparación con solo el 9 por ciento en el grupo de control.

Las pruebas se realizaron en tiburones tímidos (Haploblepharus edwardsii), una pequeña especie endémica surafricana cuyo número poblacional no está amenazado.

Este efecto, concluyen los autores, sugiere que la corrosión puede debilitar la calidad protectora de la piel del tiburón y reducir su capacidad de nadar en especies de aguas abiertas, como el gran tiburón blanco.

La razón de esto es que los dentículos disminuyen la resistencia y la turbulencia, y a la vez, aumentan la velocidad y permiten que el tiburón nade más tranquilamente, lo que le permite acercarse sigilosamente a sus presas.

Las escamas también protegen a las hembras de las picaduras de los machos durante el cortejo y ayudan a algunas especies de tiburones a defenderse de otros depredadores. Los investigadores también sospechan que un nivel similar de corrosión podría dañar los dientes de los tiburones, lo que dificultaría su alimentación.

Para respaldar sus hallazgos, los autores continuaran investigando los efectos de la acidificación de los océanos en diferentes organismos marinos, incluidas las langostas, el abulón y los erizos de mar. Mientras tanto, planean continuar las pruebas con dientes y dentículos de tiburón.

Referencia: Acid-base adjustments and first evidence of denticle corrosion caused by ocean acidification conditions in a demersal shark species. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-54795-7