Ya sabemos que la contaminación de nuestro entorno es nociva para la salud humana y para el equilibrio de los ecosistemas. En especial la contaminación el aire, que ya se ha asociado con numerosos riesgos de salud física, que van desde enfermedades cardíacas y pulmonares hasta derrames cerebrales y un mayor riesgo de demencia.

Pero meses atrás citamos una investigación que estudió el posible impacto de la contaminación del aire sobre la prevalencia de trastornos mentales en Estados Unidos y Dinamarca. En esta encontraron mayores tasas de trastorno bipolar, esquizofrenia, trastornos de personalidad y depresión mayor tanto en las poblaciones estadounidenses como danesas con altos niveles de contaminación del aire.

En esta oportunidad, un equipo de investigadores de la UCL decidió hacer una investigación mucho más amplia del tema abarcando 16 países, y constituyendo así la primera revisión sistemática y metaanálisis de evidencia que conecta la contaminación del aire y una variedad de problemas de salud mental.

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Los resultados, publicados en la revista Environmental Health Perspectives revelan que las personas expuestas a niveles más altos de contaminación del aire tienen más probabilidades de experimentar depresión o morir por suicidio.

Las partículas finas en el aire aumentan la depresión

El equipo buscó documentos en los que se había investigado la asociación entre la contaminación por partículas y cinco resultados adversos diferentes para la salud mental en adultos. Encontraron unos 25 estudios con estas características, nueve de los cuales cumplieron con dichos criterios.

La contaminación del aire por partículas finas ha sido relacionada con un mayor riesgo de depresión.

De estas nueve investigaciones, cinco se enfocaron en analizar la relación entre la exposición a contaminación del aire y la depresión en las personas a largo plazo en un metanálisis. Luego de agrupar los resultados encontrados en estos, notaron que un aumento de 10 μg/m3 (microgramos por metro en cubos) en el nivel promedio de partículas finas (PM2.5) a la contaminación del aire a la que se exponían las personas de manera prolongada estuvo vinculada con un aumento de las probabilidades de depresión de aproximadamente un 10 por ciento. 

La Dra. Isobel Braithwaite, de UCL Psychiatry y UCL Institute of Health Informatics, autora principal de esta investigación, explica que las partículas finas del aire contaminado pueden causar neuroinflamación y aumentar los niveles de la hormona del estrés:

“Sabemos que las partículas más finas del aire sucio pueden llegar al cerebro a través del torrente sanguíneo y la nariz, y la contaminación del aire se ha visto implicada en un aumento de la neuroinflamación, el daño a las células nerviosas y los cambios en la producción de la hormona del estrés, que se han relacionado con la falta de energía y salud mental”.

Las partículas gruesas en el aire aumentan los suicidios

Otros cuatro estudios arrojaron nueva evidencia del vínculo entre los cambios a corto plazo en la exposición a la contaminación del aire por partículas gruesas (PM10) y el número de suicidios. El riesgo de suicidio entre las personas parece ser considerablemente mayor cuando los niveles de PM10 permanecen elevados durante unos tres días en comparación con otros períodos en los que se registró menos contaminados. 

La contaminación del aire por partículas gruesas mostró un vínculo fuerte con un mayor riesgo de suicidio.

Los autores resaltan que esta relación entre suicidio y contaminación no se ve afectada por otros factores vecinales o socioeconómicos en vista de que los estudios hicieron las comparaciones en los mismos individuos expuestos a diferentes niveles de contaminación. 

Para cada aumento de 10 μg / m 3 en el nivel promedio de contaminación de partículas gruesas durante un período de tres días período, el riesgo de suicidio se incrementó 2 por ciento. 

Aunque los investigadores destacan también que la evidencia encontrada fue particularmente fuerte para el vínculo con el riesgo de suicidio, mientras que para la depresión fue menor. 

Pero a pesar de resultados tan alarmantes, reconocen que aún es muy pronto para asegurar que la contaminación del aire es una causa directa de enfermedades mentales, sin embargo, es evidente que esta sí tiene efectos adversos en la salud mental. Dicho esto, se tiene una razón más para solicitar y aplicar medidas contundentes que permitan reducir los niveles de partículas contaminantes en el aire. 

Referencia:

Air Pollution (Particulate Matter) Exposure and Associations with Depression, Anxiety, Bipolar, Psychosis and Suicide Risk: A Systematic Review and Meta-Analysis. https://ehp.niehs.nih.gov/doi/10.1289/EHP4595

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