La ansiedad es un trastorno que ha estado presente en la humanidad desde hace miles de años, y desde hace algún tiempo se ha hecho más frecuente y discapacitante en muchos casos.

Ha habido varias opciones de tratamiento, sin embargo, el éxito ha sido variable. Los barbitúricos, por ejemplo, estuvieron muy de moda décadas atrás, sin embargo, a pesar de ser muy eficientes, dieron lugar a decenas de miles de muertes por sobredosis.

Luego surgieron las benzodiacepinas, otro tipo de ansiolíticos muy eficientes en su función. Pero de manera similar a los barbitúricos, su consumo está asociado con un alto riesgo de adicción. Aunque por sí mismas no son mortales, en combinación con otras sustancias como el alcohol y los opioides sí pueden desecandenar la muerte de los pacientes.

En vista del gran problema, la búsqueda del tratamiento menos riesgoso para las personas afectadas continúa. Pero parte ello, también es necesario comprender mejor la dinámica del trastorno.

Es por ello que un equipo de investigadores del Brigham and Women’s Hospital han decidido aplicar un enfoque novedoso para estudiar la ansiedad,usando un modelo computacional que ha arrojado resultados muy importantes: más de 209 genes con actividad cambiante que pueden servir como objetivo para el desarrollo de fármacos.

“Nos dimos cuenta de que podíamos tomar las herramientas en nuestro laboratorio y aplicarlas a la ansiedad para desarrollar una forma más racional de abordar los desafíos e identificar las características inherentes de la ansiedad”.

Un modelo computacional para estudiar la ansiedad

Los investigadores aplicaron el modelo para estudiar primero ratones desde el punto de vista genético y de desarrollo normal. Hicieron que estos realizaran una serie de pruebas de comportamiento, luego de lo cual seleccionaron la cepa con mayor variación en su rendimiento.

Entonces aplicaron modelos computacionales y secuenciación de ARN de manera conjunta para clasificar a los animales según sus elecciones sociales y de comportamiento. Gracias a esto pudieron catalogar tres niveles de ansiedad en los ratones: baja, media y alta.

Más de 200 genes cambiantes

Al analizar los datos, encontraron un alto grado de variación molecular en la amígdala de los ratones: más de 209 genes que tenían diferentes niveles de actividad en las tres categorías de ansiedad mencionadas.

Observaron cambios en la plasticidad sináptica, específicamente el aprendizaje y memoria, y genes involucrados en la expresión de hormonas como el estradiol, la forma más fuerte del estrógeno, así como la prolactina, una una hormona ligada al embarazo y la lactancia.

Otros de los cambios fueron relacionados con los receptores acoplados a la proteína G, incluyendo uno vinculado a la formación de vasos sanguíneos pero nunca antes se había asociado a los estados de ansiedad.

Los científicos consideran que estos hallazgos pueden servir de base para nuevos tratamientos. El equipo ya ha realizado análisis adicionales para evaluar los conjuntos de genes altamente interconectados para lograr este objetivo.

Referencia:

A computationally inspired in-vivo approach identifies a link between amygdalar transcriptional heterogeneity, socialization and anxiety. https://www.nature.com/articles/s41398-019-0677-1